Jorge Coronel López

Medellín y el trabajo decente

Jorge Coronel López
Opinión
POR:
Jorge Coronel López
noviembre 18 de 2015
2015-11-18 03:32 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdbf7c40a6d.png

En 1999, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) propuso el concepto de trabajo decente, tras evidenciar modelos inequitativos de distribución de la riqueza, creciente desigualdad, desprotección social y condiciones laborales degradantes. Diez años después, Medellín empezó a tratar de incluirlo en la agenda pública y hoy cuenta con un marco jurídico propio: el Acuerdo 64 de 2013, conocido como la política pública de trabajo decente, y el Acuerdo 1251 de 2015, que reglamenta dicha política.

El Observatorio Regional del Mercado de Trabajo de Antioquia (Ormet), en asocio con la Alcaldía de Medellín, el Ministerio de Trabajo y el Pnud se unieron para medir el trabajo decente, logrando calcular cerca de 40 indicadores para las 10 dimensiones propuestas por la OIT. En principio, si bien la tendencia creciente del empleo y el descenso del desempleo en Medellín y el Valle de Aburrá aparentemente son favorables, todavía el nivel de ocupación (56,9 por ciento en el 2014) no alcanza al promedio de las 13 áreas metropolitanas, y el desempleo (10,2%) es superior a dicho promedio.

Además, el desempleo afecta más a los jóvenes y a las mujeres, 17% y 11,7% respectivamente, y quedan muchas dudas sobre la calidad de este.

Preocupa que casi la mitad de los ocupados (45%) trabajen en la informalidad, que la tasa de población mayor de 65 años que recibe pensión fuera del 43,5% en el 2014 –baja–, que la tasa de antigüedad en el trabajo sea 6 años en promedio y que la precariedad laboral sea 37%, que corresponde a los ocupados con contrato a término fijo o vinculados a través de empresas temporales, lo que representa riesgos de estabilidad y seguridad en el empleo.

Para la OIT los tiempos en el trabajo y por fuera de él son fundamentales por razones de productividad y recuperación del capital humano. Por lo tanto, no se debe sobrepasar un umbral de horas semanales, ya que puede tener incidencia en la salud del trabajador, la familia, el descanso, etc. Los resultados evidenciaron que el 31% de los ocupados laboran más de las 48 horas semanales y que la capacitación que reciben es nula.

Sobre el entorno del trabajo los resultados también preocupan: al mes mueren tres personas por accidentes de trabajo, mientras que los accidentes no mortales crecen y sumaron 88.079 en el 2014. Estos hallazgos, a la luz de una baja tasa de sindicalización (4,5%), no dejan una buena impresión en el mundo, máximo cuando se acaba de reconocer el diálogo social con un Premio Nobel de Paz y cuando el tema laboral ya es parte condicionante en asuntos comerciales y financieros.

Enhorabuena estos resultados: insumos para los planes de desarrollo. Que las voluntades políticas soplen a favor de un tema que se impone sin aspavientos.

Jorge Coronel López
Economista - Profesor U. de Medellín
jcoronel2003@yahoo.es
 

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado