Jorge Humberto Botero

Formalidad laboral

Jorge Humberto Botero
Opinión
POR:
Jorge Humberto Botero
septiembre 28 de 2014
2014-09-28 08:29 p.m.
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No sobra recordar que la seguridad social en Colombia está integrada por cuatro módulos diferentes: salud, pensiones, cajas de compensación y riesgos laborales. Este último goza, por fortuna, de baja visibilidad ante la opinión pública, lo cual se explica por el alto grado de satisfacción de los trabajadores cubiertos contra los riesgos de enfermedad profesional y accidentes de trabajo, y de los empleadores que, con sus aportes, financian el sistema.

En efecto, según encuesta reciente, el 89 por ciento de los empleadores y el 93 por ciento de los trabajadores colombianos lo valoran de manera positiva.

Este buen desempeño proviene del uso riguroso de la técnica financiera y la institucionalidad propia del seguro privado, aunque adaptadas a las necesidades propias del aseguramiento obligatorio que caracteriza a la seguridad social. Los empleadores pagan unas cotizaciones o ‘primas’ que cubren los costos de las contingencias, los gastos de operación y un margen de utilidad razonable. Este se define, primordialmente, en función de costos de eficiencia y un retorno adecuado del capital invertido. Se trata de una ecuación dinámica y, por ello, el Gobierno, en diálogo con la industria, revisa cada tanto las tarifas para garantizar suficiencia y equidad.

También contribuye a la satisfacción de los afiliados que exista una amplia pluralidad de aseguradoras que compiten en procura de prestar un buen servicio. Una prueba más, si falta hiciere, de las bondades de la competencia frente al monopolio, sea estatal o privado.

La circunstancia de que la totalidad de esas compañías consolide sus cifras hace posible que se pueda contar con información basada en datos poblacionales, no meramente muestrales, sobre el mercado del trabajo en su vertiente formal. Gracias a esta circunstancia, podemos conocer, por primera vez en nuestro país y con certeza plena, la edad, género, actividad, ubicación y nivel salarial de los 8,7 millones de trabajadores afiliados. Esta base de datos constituye la materia prima del estudio divulgado la semana pasada en nuestra página web: www.fasecolda.com

Entre sus conclusiones vale la pena destacar:

- Alrededor del 40 por ciento de los trabajadores formales labora menos de nueve meses en el año, lo que podría repercutir en una densidad insuficiente para acceder a una pensión.

- Los sectores con mayor informalidad también tienen alta participación en la formalidad, tanto laboral como empresarial.

- Hay estabilidad en los contratos laborales formales, dado que su duración es superior a 12 meses para un rango entre el 76 y 78 por ciento de los contratos.

- Cerca del 50 por ciento de los empleados formales que pierden su empleo, vuelven a una ocupación formal antes de seis meses.

- Más del 60 por ciento de las empresas formales de los sectores de servicios, agricultura, financiero, comercio y transporte son de menos de 10 empleados.

- El 80 por ciento de los ocupados formales en el país devengan menos de 2,5 SMMLV.

La formalización del empleo –bien lo sabemos– es la llave de acceso de los trabajadores a la seguridad social, factor indispensable para el incremento de la productividad del trabajo, y, por esa vía, de la mejora sostenible de los salarios.

Este acervo de nuevos conocimientos sobre el mercado formal aporta elementos para el diseño de la política pública en un campo que requiere mucho más que sensibilidad social.

Jorge H. Botero
Presidente de Fasecolda
jbotero@fasecolda.com

 


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