Jorge Humberto Botero
COYUNTURA

El informe de la Comisión de Expertos

Colombia cuenta con una hoja de ruta para orientar la reforma tributaria y es necesario socializar la importancia de preservar su visión integral.

Jorge Humberto Botero
Opinión
POR:
Jorge Humberto Botero
febrero 28 de 2016
2016-02-28 07:00 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdbf9aa1501.png

En diciembre pasado, la Comisión de Expertos para la Equidad y la Competitividad Tributaria entregó el informe final con su diagnóstico y recomendaciones para modernizar el estatuto tributario de Colombia.

Quisiera comenzar resaltando el compromiso y la entrega de los nueve expertos, que durante 11 meses asumieron la titánica labor de abordar el complejo problema tributario que aqueja al país.

Es una labor encomiable que fue realizada ad honorem, con sacrificio de tiempo de su ejercicio profesional y de sus actividades personales.

El informe de la Comisión es de alta calidad técnica. Recoge los diagnósticos de la literatura reciente, e incluye un análisis comparado de la tributación directa de empresas y personas, los impuestos indirectos y los territoriales; adicionalmente aborda el caso de las entidades sin ánimo de lucro (Esal) y el fortalecimiento de la administración de impuestos. Finalmente, propone, con un enfoque integral, los ajustes necesarios para mejorar el estatuto tributario.

A grandes rasgos, las propuestas se orientan a reducir la tasa efectiva de tributación de las empresas, aumentar la de las personas, eliminar varios tributos, ampliar las bases en renta e IVA, incrementar las tarifas de este último, eliminar la inequidad horizontal, mejorar la equidad vertical e incrementar los ingresos tributarios del Gobierno.

El informe contiene varias propuestas novedosas, como la de sustituir el impuesto de renta por un impuesto sobre las utilidades empresariales. Pero hay otras, como la permanencia del gravamen a los movimientos financieros, que generan polémica por ser un impuesto antitécnico, que frena la profundización del sector financiero y fomenta la informalidad de la economía.

¿POR QUÉ OTRA REFORMA TRIBUTARIA?

La estabilidad del estatuto tributario facilita las decisiones de inversión y da señales a los mercados internacionales sobre la seriedad de las reglas de juego.
Contrario a ese criterio, en Colombia se hacen reformas tributarias cada 22 meses en promedio, generalmente para financiar mayor gasto público.

Esa catarata de reformas aumentó la carga tributaria de las empresas, que hoy aportan el 83% del recaudo mediante impuestos directos.

La tasa efectiva de tributación empresarial en Colombia es de las más altas del mundo, lo que tiene consecuencias negativas: reduce su competitividad frente a países con menores tasas impositivas, afecta las decisiones de inversión, pues los inversionistas pueden optar por economías con regímenes tributarios más amigables, y, por último, las altas tasas de tributación incentivan la informalidad empresarial y laboral.

Adicionalmente hay un problema de ingresos fiscales por la caída permanente de la renta petrolera. Su monto, que llegó hasta $23 billones en 2013, tiende a desaparecer por el cambio estructural del mercado mundial de petróleo y porque Colombia reduce su producción y exportaciones dado el agotamiento de las reservas en seis o siete años.

¿POR QUÉ UNA REFORMA ESTRUCTURAL?

La reforma tributaria que debe emprender el país este año es estructural, porque es necesario restablecer la estabilidad del estatuto tributario, combatir la evasión y la elusión y aumentar la productividad de los impuestos.

Un ejemplo. En Bolivia, Ecuador, Honduras y Guatemala, que son países de menor desarrollo que Colombia, tienen tarifas de IVA más bajas y recaudan más como porcentaje del PIB. Entre las principales economías de la región, solo México tiene una menor productividad que la colombiana en este impuesto.

En parte esto obedece a la cobertura del impuesto; mientras que en Colombia alrededor del 50% de los bienes y servicios no están gravados con el IVA, en los otros países menos del 30% no lo están. La evasión también explica el menor recaudo: la DIAN la calcula alrededor del 40%.

GASTO PÚBLICO, LA OTRA VARIABLE CRÍTICA

De la misma forma que se debe hacer una reforma estructural por el lado del ingreso, también hay que hacerla por el del gasto.

Normas legales y constitucionales reducen el margen de maniobra de la política fiscal. La experiencia reciente muestra la inconveniencia de generar gastos permanentes sobre la base de impuestos temporales o sobre bonanzas efímeras.

Subsidios mal enfocados y con poca auditoría permiten aberraciones, como la que denunció el Director del DNP sobre los 600 mil colados en el Sisbén. Por último, mantener el régimen pensional de prima media con subsidios regresivos bloquea los efectos redistributivos de la política fiscal.

Por esto, es recomendable la creación de una comisión que haga propuestas para la flexibilización del gasto, hoy amarrado por leyes, sentencias y otras normas.

COLOFÓN

Colombia cuenta con una hoja de ruta para orientar la reforma tributaria estructural. Es necesario que el Gobierno adelante una sólida campaña de socialización en el Congreso, sobre la importancia de preservar la visión integral de la reforma.

Es importante que todos los ciudadanos entendamos que sin una cuota de sacrificio hoy, no podremos asegurar un mejor futuro económico para todo el país.

También es vital una amplia socialización del contenido del informe, en lo que siguen jugando un papel protagónico los miembros de la Comisión.

Jorge Humberto Botero
Presidente Ejecutivo de Fasecolda

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado