Jorge Humberto Botero

¿Para qué sirve el seguro?

Jorge Humberto Botero
Opinión
POR:
Jorge Humberto Botero
julio 21 de 2014
2014-07-21 12:29 a.m.
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El ser humano está permanentemente expuesto a distintos riesgos. Puede sufrir alguna enfermedad o la de algún familiar, tener un incidente en el lugar de trabajo que afecte su salud, o sufrir un accidente de tránsito. Las empresas también están en la misma situación, pueden ser responsables por los actos de sus administradores, por ejemplo.

Para atenuar y desplazar las consecuencias económicas que pueden generar la ocurrencia de los distintos riesgos que surgen por el hecho de vivir en sociedad, se han creado mecanismos como el seguro, que si bien no los eliminan, sí ayudan a minimizar los impactos económicos que generan, e incluso, a prevenir su materialización.

La misión más interesante del seguro, es servir de sostén a la organización familiar y empresarial.

La muerte del padre o la madre cabeza de familia, al igual que el padecimiento de alguna enfermedad o el incumplimiento de un contrato por la contraparte, son situaciones que impactan económicamente a núcleo familiar, pero pueden ser mitigadas a través de la adquisición de un seguro.

Para cumplir el cometido anterior, existe una rigurosa normatividad que consagra las obligaciones que deben cumplir las sociedades que deseen asumir riesgos. Exige un patrimonio robusto, un régimen de reservas y un esquema de reaseguro, entre otros, que garantizan el pago de las indemnizaciones que se pacten.

Genera, entonces, el seguro una protección patrimonial para el asegurado, a la vez que contribuye a la prevención de la ocurrencia del riesgo.

El carácter preventivo del seguro surge de manera obvia de la misma actividad aseguradora. Es lógico que cualquier empresario que asume un riesgo, adelante todas las acciones encaminadas a evitar que el suceso incierto ocurra.

El carácter preventivo se manifiesta de distintas maneras: a través de las garantías que se le exigen a los asegurados como requisito esencial para que opere la cobertura; por ejemplo, cuando se expide una póliza de incendio se exige que la edificación esté equipada con extintores, o dejando una parte del riesgo en cabeza del asegurado (deducible), como incentivo a que sea diligente por el temor a tener que asumir parte de la pérdida.

Las aseguradoras establecen políticas de administración y prevención del riesgo, como práctica de exámenes médicos periódicos a los asegurados para prevenir enfermedades, o designación de expertos que acompañen el desarrollo de la obra en un seguro de cumplimiento.

Adicionalmente, el proceso de suscripción que adelanta la compañía de seguros impacta positivamente el riesgo, en la medida en que permite realizar un análisis riguroso para definir si se celebra el contrato de seguro o no.

Estos son solo algunos de los beneficios del seguro que cobran importancia en este momento, cuando el Gobierno ha propuesto la creación de un seguro para los constructores, que busca proteger a propietarios y terceros que resulten afectados por el colapso o la amenaza de ruina de edificaciones.

El país no puede permitir que se repitan casos como el del Edificio Space. Cuánta falta hizo que un experto en riesgos revisara los cálculos estructurales, asumiera la obligación de indemnizar a las víctimas oportunamente, y evitara la inminente quiebra del constructor, cuyo patrimonio quedó completamente desprotegido.

Jorge H. Botero
Presidente de Fasecolda
jbotero@fasecolda.com

 

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