Jorge Mario Eastman Vélez

¿La corrupción hará metástasis?

Jorge Mario Eastman Vélez
POR:
Jorge Mario Eastman Vélez
agosto 27 de 2012
2012-08-27 11:29 p.m.
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Hace ya varios lustros, un sujeto llamado M. A. Rodríguez –fugaz Secretario General de la OEA e inexplicablemente expresidente de Costa Rica– se vió obligado a renunciar a su alto cargo ante pruebas contundentes de deshonestidad y desgreño administrativo. Sin embargo, en tan breve tiempo como funcionario internacional alcanzó a corromper, con su mal ejemplo, puntos claves del mapa político, económico y social de América Latina.

Se dijo en aquel entonces que nuestro subcontinente empezaba a ser devorado por la corrupción, y, que en caso de no embocarnos en una reforma a fondo de la democracia representativa, corríamos el peligro de pasar a ser una ‘región fallida’. En esta misma columna, bajo el título ‘El soborno transnacional’, con motivo de la bancarrota multimillonaria de Enron, llegamos a pensar que la corrupción oficial se parecía a una ojiva nuclear que amenazaba la estabilidad y la ética del sistema democrático.

Jugando al gato y al ratón, los máximos agentes de la corrupción, tanto en el sector público como en el privado, se dedicaron a eludir responsabilidades y a considerar cínicamente que se trataba de un pleito entre “buenos y malos”.

La diferencia parecía ser que en los países poderosos la corrupción opera con más alambicamiento y tortuosidad, mientras que en el subdesarrollo, por el contrario, delinquen a punta de zarpazos, al escampado, hasta en las Cámaras Legislativas.

En los primeros, existe una justicia relativa, pero temida y eficaz; y, en cambio, en los segundos, si se habla con rigor, solo obra para los de ‘ruana’.

La gente del común, que es, al fin de cuentas, la víctima terminal, poco o nada puede hacer ante este tablero de ajedrez, porque el resultado casi siempre es el mismo: tablas, enroque y, luego, aplazamiento eterno del debate.

No obstante, los más optimistas pensamos que las cosas podrían cambiar desde que Albert Gore, por instrucciones del expresidente Clinton, convocara en 1998 la primera conferencia en la historia sobre un tema mucho más que tabú: la corrupción oficial y su maridaje con renombradas empresas transnacionales.

Porque es cierto que el latrocinio generalizado dentro de las esferas oficiales, a través de la ‘mordida’, la ‘coima’ y el ‘serrucho’, ha logrado consolidarse en connivencia con la burocracia oficial: incluyendo en el pasado a criminales de guerra como Miloševic, genocidas como Pinochet, narcotraficantes como Fujimori y su siniestro siamés Montesinos, en fin, con maestros del mercado de armas como Videla y Menem.

Adenda: 1. La corrupción es caldo de cultivo del terrorismo y, por consiguiente, cobija sin excepciones a los que delinquen directa e indirectamente; 2.

Para fortuna de Occidente, la reelección de Barack Obama parece más que asegurada; 3. Según reputados analistas, Colombia es mejor vista desde afuera que desde adentro.

Jorge Mario Eastman Vélez

Exministro delegatario

consignajme@yahoo.com

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