Jorge Mario Eastman Vélez

¿Dos ‘independencias’?

Jorge Mario Eastman Vélez
POR:
Jorge Mario Eastman Vélez
julio 16 de 2012
2012-07-16 01:18 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/18/56c64e57ea4e4.png

Indalecio Liévano Aguirre y Abelardo Forero Benavides –dos historiógrafos eminentes– permiten preguntarse sí lo sucedido el 20 de julio se concretó en la Declaración de Independencia liderada por José Acevedo y Gómez o, si, por el contrario, fue una alianza pérfidamente orquestada entre el Virrey y voceros connotados del establecimiento criollo.

Es decir, una especie de convenio a espaldas del pueblo raso con el fin de conseguir asegurar, al menos por un tiempo, tanto la permanencia de Amar en el Gobierno como el ingreso del notablato a la Junta Suprema.

Para Liévano, a la élite criolla no le importaba la Independencia, sino compartir el poder con las autoridades coloniales y dejar a salvo los intereses de la metrópoli.

Con su acostumbrada dialéctica, resalta la actuación de José María Carbonell como el verdadero obstáculo para sus proyectos y explica su exclusión de las deliberaciones del Cabildo, en la noche del 20 de julio.

De ahí que no se le nombrara como miembro en la Junta de Gobierno, pasando por alto que a él se debía el éxito de aquella histórica jornada.

Y que esa misma junta, dominada por Camilo Torres y José Miguel Pey, lo condenara, días después, a la pena de cárcel y que, en esas ironías de la historia, su posterior arresto fuera ordenado por un descendiente del Oidor que lustros atrás había firmado la infame sentencia de muerte de Galán.

Nada tiene de extraño, agrega Liévano, que la figura histórica de José María Carbonell sea hoy poco conocida, y solo un busto enmohecido recuerde su memoria.

Desde diferente perspectiva, Forero Benavides se pregunta: ¿hubieran podido pasar las cosas de otra manera...?, ¿podría haberse proclamado la República el 20 de julio?, ¿se puede acusar a los protagonistas de la heroica fecha, como débiles, tímidos, regentistas, fernandistas, porque no rompieron las amarras de un solo tajo...?

En su formidable prosa, se responde, al sostener que los resultados de la historia no se obtienen como lo imaginan los ‘dateros’, sin remontar a sus causas.

Porque todos esos hilos y cables invisibles de las relaciones populares producen corto circuito y, “en nuestro caso, la chispa se encendió en el cristal gastado de un florero”.

Forero sostiene que el insigne mérito de Acevedo y Gómez fue darle a la subversión y al motín una consecuencia política. Sus argumentos los remata con una cita célebre, según la cual el Duque de Liancourt le dijo a Luis XVI, el 15 de julio, “esto no es un motín, es una revolución”.

Adendas

* Justa y promisoria la designación de la ministra Ruth Estella Correa.

* Era más que merecido el triunfo de Santa Fe.

* Al cumplirse 100 años del nacimiento de Forero Benavides, puede clasificársele junto con Alberto Lleras y Jorge Salamea, como el gran prosista político-literario del siglo pasado.

Jorge Mario Eastman V.

Exministro delegatario y exembajador en Estados Unidos

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado