Kerry, secretario de Estado | Opinión | Portafolio
Jorge Mario Eastman Vélez

Kerry, secretario de Estado

Como Secretario de Estado, nos asegura refuerzo creador a un estadista superior como lo es Barack Obama.

Jorge Mario Eastman Vélez
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Jorge Mario Eastman Vélez
febrero 04 de 2013
2013-02-04 01:31 a.m.
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Hace más de un lustro después de los resultados en Iowa y New Hampshire parecía esclarecido el panorama del Partido Demócrata con un triunfo rotundo de John Kerry.

Según los encuestadores, hacia adelante la mira principal consistiría en derrotar las pretensiones reeleccionistas de Bush. En el cuadrilátero electoral ofrecían sus respectivas opciones el talento y la mediocridad, la formación intelectual y el nepotismo enseñoreado. 

El fenómeno fugaz de Howard Dean terminó siendo coyuntural, burbuja de pocos meses. No le bastó el impulso recibido de importantes medios y revistas como  ‘Time’ y ‘Newsweek’. Tampoco contar con la presencia gustadora de intelectuales, ecologistas, universitarios y, sobretodo, ingeniosos recursos de Internet para captar la masa abstencionista.

Del mismo modo, se ofrecían la juventud y la elocuencia de John Edwards: sería aplastado, muy tempranamente, por el trapiche de la  Realpolitik. 

Contra toda “justicia” electoral, el Senador J.F. Kerry fue derrotado por la mediocridad y el localismo de su torpe adversario. De nada le sirvieron sus calidades de ser, por ejemplo, cercano al clan de los Kennedy, ni estar casado con una filántropa multimillonaria heredera del imperio Heine (nacida en Mozambique), ni reconocérsele por su destacada vida parlamentaria: aureolado en tres ocasiones como héroe en la guerra de Vietnam (al contrario de Bush), orador fluído, estudioso de los temas internacionales, sin compromisos de lobista de transnacionales como es usual en el medio político, con química frente al americano medio por ser fiel reflejo del “ganador” idealizado por sus compatriotas.

Además, de pertenecer a ese grupo reducido de dirigentes que piensan lejana la paz mientras, fuera del aspecto militar, no se erradiquen los pavorosos índices de pobreza e indigencia del tercer mundo.

Bush representaba esa derecha cerril, arrogante, imperial que todavía cree en las bondades de la “guerra preventiva” y el unilateralismo. Su conducta frente a Irak, los Acuerdos de Kioto o la Corte Penal Internacional comprobaban su firme convicción de que la superpotencia “no tiene que pedirle permiso a nadie” en materia internacional. 

Kerry, por el contrario, era un aperturista, más informado, con una visión orgánica sobre el manejo que debe dárseles a los factores que determinarán el Nuevo Orden Internacional del Tercer Milenio.

Como Secretario de Estado, nos asegura refuerzo creador a un estadista superior como lo es Barack Obama. Ojalá la Reforma Migratoria, el fortalecimiento de la clase media y la salud sean las “locomotoras” del actual Gobierno.  Adenda: Definitivamente, en la política, los “manzanillos” y los “caciques” son aquellos que en las urnas le ganan al vencido, como acostumbraba afirmar Gilberto Alzate.   Jorge Mario Eastman  

Exministro delegatario y exembajador en EE. UU.  

consignajme@yahoo.com

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