Jorge Mario Eastman Vélez

López seguirá vigente

Jorge Mario Eastman Vélez
POR:
Jorge Mario Eastman Vélez
mayo 13 de 2012
2012-05-13 10:59 p.m.
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Ante el peligroso estreñimiento que hoy padecen las cuasi ideologías partidistas, se torna en obligación intelectual impedir que sigan prosperando las pérfidas consignas según las cuales “está prohibido pensar” y “se aconseja robar”.

Afortunadamente, una conocida editorial tiene ya en el horno un sólido estudio de Benjamín Ardila a través del lente implacable y profunda de Alfonso López Michelsen quien, muy seguramente, revelará muchas verdades y conducirá a grandes rectificaciones.

El expresidente ha sido, sin duda, nuestro pensador más original y el ideólogo más denso del siglo XX.

Su obra, su acción y, también, sus calculados silencios, lo convirtieron en un líder ‘anti obvio’ y analista superior.

Llegó al poder por la complicada vía de hereje del sistema y no, como pudo haber sido, por la senda facilista del delfinazgo.

Como disidente y, luego, como estadista se ganó, en mil combates, charreteras de tres soles.

Se negó a enrolarse en eso que alguna vez bautizamos la ‘fila india’ hacia el Palacio de Nariño.

Más de diez años cruzando los eriales de la oposición y su crítica visionaria sobre los peligros de la alternación pactada por el Frente Nacional así lo demuestran.

Hizo carrera la frase de cajón según la cual “cuando López habla, pone a pensar al país”. Y esto es más que comprensible si se tiene en cuenta que la anorexia mental de nuestra dirigencia ha llegado a tal punto que se ha institucionalizado la costumbre de opinar al fiado. Pero lo cierto sí es que cuando abría la boca o publicaba un escrito se armaba un maremoto de hipótesis a cargo de los voceros más empinados del arribismo intelectual o del trepanguismo social.

Como personaje central nunca dejó de estar de moda, y, por consiguiente, siempre multiplicó su tiempo a la enésima potencia, pues no hubo escalador que se respetará que no lo invitara a celebrar su matrimonio, cumpleaños, separación y, casi, hasta sus propias honras fúnebres.

Claro está que ninguno de sus invitantes llegó a imaginar cuánto desdén le producía el sopor extranjerizante de nuestra sociedad.

Nuestra historia está intercalada e influida por lo que ha pasado en ciertas alcobas, o bajo las faldas del poder, o por lo que han logrado difundir los campeones mundiales del cotilleo, es decir, los políticos y los mandacallar de cuello blanco. En su calidad de historiógrafo eminente López se dedicó, por el contrario, a pensar y escribir hasta convertirse en el ser colombiano más informado, solicitado, influyente y, al mismo tiempo, más temido y envidiado de nuestros compatriotas.

En Anapoima, días antes de su fallecimiento, le contamos que por ahí andaban diciendo ‘las malas lenguas’, refiriéndose a su aparente apaciguamiento, que él estaba dedicado a lustrar el bronce que bien merecía.

Con su infaltable guiño volteriano nos respondió: díganles a nuestros compañeros de golf que no volveré a “chambonear”, pero que sí seguiré vigente “desde las alturas”.

Adenda: En los pasillos del Capitolio se dice con cierto humor que Falcao debería asumir la jefatura única de la Unidad Nacional.

Jorge Mario Eastman

Exministro delegatario

consignajme@yahoo.com

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