Jorge Ramírez Ocampo

La presuntiva en el informe de la Misión Tributaria

Jorge Ramírez Ocampo
Opinión
POR:
Jorge Ramírez Ocampo
febrero 19 de 2016
2016-02-19 07:26 a.m.
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Hice parte del equipo económico del Gobierno del presidente López Michelsen que introdujo la renta presuntiva, como mecanismo para reducir la elusión de grandes contribuyentes que no pagaban impuestos. Esa herramienta, complementada con el impuesto a las ganancias ocasionales, promovía el mantenimiento de los activos a valores razonables. La acción conjunta de esos dos instrumentos ha ayudado, aunque de forma insuficiente, a mejorar la tributación de los grandes capitales privados.

La propuesta de renta presuntiva que se propone ahora tiene, aparentemente, una intención adicional, que consiste en incrementar el recaudo tributario a través del aumento de la base del 3 al 4 por ciento, y de la acumulación de rentas presuntivas en cascada para el caso de las sociedades, ya que la renta presuntiva se vuelve a calcular en cabeza de los socios o accionistas.

Al aplicar esta figura se concluye que la renta presuntiva se calcula varias veces sobre el mismo valor patrimonial, en las sociedades, en sus accionistas, y, en el caso de que haya sociedades matrices o accionistas de otras sociedades, en tres o más oportunidades (así la renta presuntiva asciende a 8, 12 o más por ciento). Ello lleva a una acumulación de presuntivas que hace muy oneroso el mecanismo y que constituye una herramienta de disuasión para la constitución de sociedades y para la inversión extranjera.

En muchas oportunidades, cuando un accionista, nacional o extranjero, aporta capital a una sociedad, lo hace movido por el deseo de que en ella se acumule un patrimonio importante, con el ánimo de que esta adquiera la escala necesaria para competir mejor y desarrollar eficazmente su objeto social. Por consiguiente, estos inversionistas prefieren no distribuir dividendos, sino retener las utilidades, a veces por años. Muchos inversionistas nacionales e internacionales que conozco tienen esa filosofía y contribuyen así a la acumulación del capital productivo, que hace su aporte al crecimiento de la producción nacional. Si se calcula la renta presuntiva sobre sus aportes a esa sociedad, estos se verán obligados a distribuir dividendos, al menos para que financien el pago de impuestos.

Se dirá que si no se causa renta presuntiva en los socios o accionistas, nunca se grava esa acumulación de capital. Pero se olvida que en la sociedad en la que se acumula capital, se aumenta la capacidad para generar renta o ingresos gravables, o, en su defecto, la base de la renta presuntiva gravable. En ambos casos, se causan impuestos a la tarifa propuesta.

El incremento de la renta presuntiva al 4 por ciento, así como la aplicación del impuesto a los dividendos sobre los ingresos netos a los accionistas, con la estructura propuesta en el informe de la Misión de Reforma Tributaria Integral, sí son instrumentos que tienen los efectos propuestos de incrementar los ingresos e introducir mayor equidad en nuestro sistema tributario.

Pero la cascada de rentas presuntivas en las sociedades y en sus accionistas tiene efectos contrarios a la búsqueda de la competitividad, a la promoción de la inversión, y a la atracción de inversión extranjera directa, tal como lo pregonan la política económica actual y los objetivos de la reforma tributaria propuesta.

Jorge Ramírez Ocampo

Socio de Araujo Ibarra

jramirez@araujoibarra.com

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