José Manuel Acevedo

El efecto Navarro

José Manuel Acevedo
POR:
José Manuel Acevedo
marzo 05 de 2012
2012-03-05 05:54 a.m.
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En sus primeros días como Secretario de Gobierno de Bogotá, le pregunté si para la ciudad no era demasiado riesgoso traer a un político recién aterrizado del Departamento de Nariño, que poco conocía la compleja realidad capitalina para ocupar el cargo operativo más importante del gabinete distrital. Con total sinceridad, Antonio Navarro Wolff me contestó que, en efecto, tendría que empaparse de todos los temas en tiempo récord, pero que sabía que el cargo no le quedaría grande.

Ignoro si ya ha logrado enterarse bien de lo que ocurre y si es capaz, como él mismo asegura, de solucionar tantos y tan graves problemas. De lo que sí estoy seguro es de que a Navarro le ha ido mejor que a Petro en estos primeros dos meses de gestión.

Quizás todo sea parte del que yo llamaría ‘efecto Navarro’; algo similar a lo que sucedió con nuestra exalcaldesa encargada, Clara López. En tan corto tiempo de gobierno era imposible que enderezara las cosas, pero se vendió bien, supo generar un inteligente contraste con el desastre que era Samuel Moreno, se sacudió de la izquierda retrógrada y, aunque tuvo carácter, confrontó menos, y por eso tantos dijeron, a simple vista, que gobernó más.

Lo de Navarro, insisto, es algo similar. Su expulsión del Polo Democrático por parte de Jaime Dussán, lo acreditó como hombre pulcro e independiente desde el comienzo.

En uno de sus grandes temas, que es el de la seguridad, ha encontrado un Comandante de Policía excepcional, que lo secundó sin mayor problema en una iniciativa de desarme ciertamente taquillera de la que, sin embargo, debemos esperar resultados consolidados para saber si ha servido de algo.
Como no le ha tocado lidiar con temas tan espinosos como el de la ALO o la movilidad, el exgobernador de Nariño se ha enfocado cuidadosamente a lo suyo sin desgastarse más de la cuenta, y con gran mesura ha dado explicaciones que a muchos medios dejan con frecuencia satisfechos. El palo ha sido todo para Petro.
A Navarro, en cambio, la prensa lo exalta y le ofrece vistosos reportajes, preguntándole siempre por temas más amables. Su sintonía con la gente se nota y su resistencia en las capas más conservadoras de la sociedad bogotana es, en todo caso, menor que la ‘tirria’ que ya produce Petro.

A Navarro le fue mal en su intento por lograr mayorías en el Concejo, pero la opinión no se lo ha cobrado. Intentó una fórmula de ‘burocracia a la vista’ que los detractores de Petro aprovecharon hábilmente para voltearle la torta. Al final, quedó la sensación de que era sano que el Concejo no le comiera tanto cuento al alcalde y nuestro flamante Secretario de gobierno salió intacto.

La pregunta es ¿cuánto más le durará la luna de miel a Navarro? Queda por verse también, si Petro, que ya ha demostrado ser bastante egocéntrico, se aguantará que la gente siga diciendo que hay más Secretario de Gobierno que Alcalde en Bogotá.

José Manuel Acevedo M.

Analista

jmacevedom@gmail.com

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