José Manuel Acevedo

¡Francachela y comilona!

Se nos va acabando el 2010 y en medio del más cruel invierno de toda la historia, el Gobierno Nacion

José Manuel Acevedo
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José Manuel Acevedo
diciembre 12 de 2010
2010-12-12 11:37 p.m.
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Se nos va acabando el 2010 y en medio del más cruel invierno de toda la historia, el Gobierno Nacional se pregunta de dónde saldrán los recursos para socorrer a tantos damnificados.


A todas estas, aparecen las denuncias de despilfarros y festejos de algunas instituciones, como las que ha formulado el periodista William Calderón en el Seguro Social o el Ministerio de la Protección Social, que en nada se compadecen con el drama de más de un millón y medio de ciudadanos que pasarán estas navidades con el agua hasta el cuello, mientras otros bailan al son de un caro vallenato.


Los congresistas nos deleitan con su mejor ejemplo, ausentándose y eludiendo sus responsabilidades porque, al fin y al cabo, para eso está diciembre.


Y cómo no, en lugar excepcional aparecen nuestros parlamentarios andinos, que en el mapa de derroche burocrático de la Nación merecen capítulo aparte. Más que ellos, el elefante blanco que representa la institución misma del ‘Parlandino’ que, como hemos denunciado una y otra vez, es la más inútil y costosa de todas las creaciones que democracia alguna recuerde.


Nosotros -digo, quienes votamos en blanco el 14 de marzo y constituimos una mayoría que el Consejo Nacional Electoral no quiso ver, pero que esperamos el Consejo de Estado reconozca pronto- tenemos derecho a hacer nuestro propio balance. Así cierra el Parlamento Andino este 2010:


1. Colombia pagó su cuota de 50.000 dólares; la misma que viene ofrendando sagradamente año tras año. 2. En adición a lo anterior, el Gobierno Nacional sufraga lo correspondiente al sostenimiento de la sede del Parlamento Andino que sólo en el 2010 nos costó 3.215’440.000 pesos. ¡Sí! Los esferos, escritorios y el papel higiénico corren por cuenta nuestra.

 

¡De Colombia para el mundo!, como dice la canción. 3. El Consejo Nacional Electoral ha aprobado el desembolso de los gastos de reposición por los votos que obtuvieron candidatos y partidos políticos. Haciendo cuentas por lo bajo, se han dispuesto para tal fin unos 4.000 millones de pesos. 4. ¡Los sueldos!, esos jugosos emolumentos equivalentes a los de un Senador de la República, que todos desearíamos tener y que, contados desde el 20 de julio en que se posesionaron, hasta la fecha, nos han tenido que valer unos 525 millones de pesos. Sumen ustedes…


Hay que entenderlos: viajan y alzan sus voces sin que nadie los oiga ni esté obligado a cumplir sus recomendaciones. Sesionan de cuando en cuando -aunque este año tuvieron que hacerlo extraordinariamente para ver si podían resolver el intento de golpe de Estado en Ecuador, como si de ellos dependiera-.


Además, propuestas como la de la tarjeta laboral andina o el consulado común han sido ya abordadas por otros antes que ellos; y en cualquier caso, pudieran ser asunto de alguna de las ocho instituciones especializadas con que cuenta la CAN.


Dios nos tenga de su mano, si a mala hora, al presidente Chávez y su combo les da por crear un parlamento propio para la Unasur. Por ahora, en el Parlamento Andino, todo es francachela y también comilona.
 

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