Juan Benavides Estévez

Esfuerzos para entrar a la Ocde

Juan Benavides Estévez
POR:
Juan Benavides Estévez
mayo 13 de 2014
2014-05-13 12:26 a.m.
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En las semanas recientes, se han dado a conocer recomendaciones de política pública de la Ocde para Colombia, que aspira a formar parte de este club de países. Si la respuesta consiste en mejorar los indicadores sin balancear lo lograble y lo deseable, se corre el riesgo de que Colombia juegue mecánicamente a ser (ejemplo arbitrario) España de Yo Me Llamo, como en el concurso de televisión, a cambio de negociar una senda de progreso consistente con la realidad.

Este es un camino riesgoso, porque siempre habrá una disculpa para no mejorar.

Empecemos por la educación. Marco Palacios, miembro de la Comisión de Sabios de hace 20 años, encuentra que las recomendaciones realizadas en este campo en 1994, siguen siendo válidas; en términos crudos, no se habría hecho nada con impacto sobre las habilidades de los estudiantes, en las que la Ocde observan severas falencias.

¿Por qué no hay avances relevantes en este campo? Más allá de encontrar culpables circunstanciales, no existe demanda suficiente de capital humano por sectores económicos modernos, transables y sometidos a la competencia.

Hay una enorme demanda de individuos que aspiran al ascenso social y profesional, que se llena mal por instituciones de baja calidad. Es perfectamente posible mejorar el desempeño de los estudiantes con medidas probadas en otros países, pero el problema de fondo es que estas personas saldrían a un mercado que no valoraría las competencias adquiridas.

Sigamos con las TIC.

Este es un sector moderno y dinámico, con problemas de estructura de industria (concentrada) y debilidades de supervisión.

En principio, están definidas las agencias suficientes para supervisar este tipo de negocio.

En este caso, no hay disculpa para no seguir las recomendaciones de fortalecer la regulación y las entidades de defensa de la competencia para que en el corto plazo el desempeño de calidad, precios, cobertura y oferta de servicios sea comparable con el de los países de ingreso medio de la Ocde.

Por último, examinemos la política ambiental. Colombia parte de un estadio de bajo desarrollo y grandes necesidades por cubrir.

El uso sostenible de los recursos naturales es importante para el crecimiento de largo plazo.

No es automático que el país deba adoptar los estándares ambientales de naciones que ya tienen desarrollada su plataforma de infraestructura, y han logrado llegar a una sociedad de servicios (baja en carbono y en huella hídrica) después de haberse industrializado. El país consume poca energía total y per cápita, y la mayoría del consumo eléctrico se genera con plantas hidráulicas, sin emisión de gases de efecto invernadero.

Mientras se llega al desarrollo, el consumo de energía es una variable que explica la mejora del bienestar de los ciudadanos.

El esfuerzo de política ambiental debe centrarse en preservar el agua.

El sector ambiental público es un enredo, que combina altos costos de transacción a las actividades productivas, duplicación de entidades en el territorio, y debilidad de supervisión. Urge una reforma profunda, basada en la búsqueda de valor para la sociedad.

Reflexión final: las medidas de progreso deben ser equilibrios económicos y políticos. Las mejoras de indicadores por sí mismas no se sostienen sin dolientes razonables. No se debe sacrificar el crecimiento de largo plazo en aras de verse transitoriamente mejor.

Juan Benavides

Analista

benavides.jm@gmail.com

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