Juan Carlos Restrepo

La hormiga y la cigarra

Juan Carlos Restrepo
POR:
Juan Carlos Restrepo
noviembre 17 de 2008
2008-11-17 08:47 p.m.
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Ahora -cuando hay evidencias que la crisis financiera no dejará indemne a América Latina- resulta interesante contrastar cómo están reaccionando los países de la región para atenuar el coletazo que nos está llegando del terremoto, cuyo epicentro se ubica en Wall Street.

Me refiero concretamente al caso de Chile y de Colombia.

Chile ahorró durante la época de 'vacas gordas'. Y ahora está empezando a gastar sus ahorros para apuntalar su economía con una sensata política fiscal anticíclica.

Durante los últimos años Chile ha venido manejando consistentemente un superávit fiscal en sus cuentas públicas, y ha construido importantes reservas como las del fondo de estabilización del cobre. Gracias a los buenos precios del mineral, que prevalecieron hasta hace pocos meses, logró acumular allí recursos por cerca de 25.000 millones de dólares.

En estos días en que los vientos fríos de la crisis internacional comienzan a golpear al país austral, Chile ha puesto en marcha un primer paquete de incremento en el gasto público por valor de 1.200 millones de dólares. Este programa comprende mayores subsidios a la construcción de vivienda, más apoyos a las pymes, capitalización al banco hipotecario oficial, y el compromiso de la administración de impuestos para devolver en un plazo no mayor de cinco días los tributos debidos a los contribuyentes.

Y esto lo está logrando hacer Chile sin comprometer la sanidad de su política fiscal, precisamente, porque -como lo hemos anotado- durante las épocas de bonanza ahorró y construyó un superávit en las cuentas públicas que ahora comienza a gastar.

En Colombia, por el contrario, durante los años de 'vacas gordas' (que fueron los últimos cuatro o cinco) nos gastamos hasta el último centavo. En vez de construir un superávit fiscal (como se debió hacer y como hubo oportunidad de hacerlo) registramos un persistente déficit. No ahorramos nada. Hasta el Fondo de Estabilización Petrolera (Faep) lo desmontamos inexplicablemente, hace dos años. Y nos feriamos la plata allí ahorrada en gasto corriente.

Ahora la perspectiva del Gobierno colombiano no es la de poner en marcha una política de gasto público anticíclica que amortigüe los efectos de la tremenda crisis internacional como lo está haciendo Chile.

En Colombia no tenemos margen fiscal para hacer política fiscal compensatoria. No ahorramos cuando podía hacerse. Y lo poco que habíamos ahorrado (como el caso del Faep), lo gastamos a destiempo.

Ahora nos estamos teniendo que quebrar la cabeza, no en descubrir cómo vamos a reactivar la economía (cuyo crecimiento definitivamente se enfrió), sino en cosas más menesterosas.

Por ejemplo: en cómo se reemplazarán los cuatro o cinco billones de pesos del recaudo de impuestos en que está sobreestimados el presupuesto del 2009. Que se calculó sobre la base de que el país crecería el año entrante a tasas del 5 por ciento. Cosa que ya se sabe a estas alturas que no sucederá.

Deberíamos estar haciendo más gasto público como lo está realizando Chile, sin desquiciar la política fiscal . Pero para eso hubiera sido preciso, como en la fábula de La Fontaine, haber acumulado en el verano para gastar en el invierno. Tal como lo hizo la hormiga. Y no a la inversa como la cigarra. Y como lo hicimos nosotros.

jotacrestrepo@yahoo.es 

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