Juan Carlos Restrepo

La querella de los biocombustibles

Juan Carlos Restrepo
POR:
Juan Carlos Restrepo
julio 15 de 2008
2008-07-15 12:01 a.m.
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En las cumbres de jefes de Estado no acostumbra suceder nada importante, diferente a las fotos, los comunicados y los abrazos.

Sin embargo, en la reunión de mandatarios del llamado G-8, reunida recientemente en Hokkaido, Japón, sí ocurrió algo notable, que ha registrado profusamente la prensa internacional.

Nadie menos que el Banco Mundial en un documento especial que preparó para esta reunión (Double Jeopardy: responding to high food and fuel prices, julio 2 de 2008), se atrevió a tomar partido en una querella, que viene dividiendo al mundo en los últimos meses.

¿Son los biocombustibles opuestos a la seguridad alimentaria, o no? La respuesta del Banco Mundial es contundente: algunas biomasas hoy utilizadas para extraer etanoles, muy especialmente el maíz, sí están conspirando, directamente, contra la seguridad alimentaria del planeta. Al paso, que otras como las provenientes de la caña de azúcar (de donde se están extrayendo en mayor medida los etanoles que hoy se mezclan a la gasolina en países como Brasil y Colombia), no atentan contra la seguridad alimentaria de la humanidad.

La conclusión del Banco Mundial -que es interesante por la autoridad de quien plantea la afirmación y por no ser una entidad sospechosa de sesgos anti-países ricos- es una pedrada en el ojo a Estados Unidos en esta querella.

En efecto: es E.U., quien actualmente produce la mayor cantidad de etanol en el mundo. Quien ha destinado cerca del 30 por ciento de su cinturón agrícola cerealero a la producción de maíz, con miras a transformarlo en biocombustible. Y quienes, por tanto, son los mayores responsables de la llamarada en los precios del maíz, que tanto está encareciendo la canasta familiar y la producción de alimentos concentrados para animales, en los países que son importadores netos de maíz. Como le está tocando sufrir a Colombia en carne propia.

Tres cuartas partes del incremento global en la producción de maíz en E.U., han ido a la producción de etanol, dice el Banco Mundial. Y en otro informe de este mismo organismo, puede leerse esta pasmosa información: la cantidad de maíz que se necesita para producir el alcohol requerido para llenar el tanque de un vehículo particular, es el equivalente al maíz que consume una persona en todo un año.

De manera que en materia de biocombistibles, hay que distinguir dos grupos de países completamente diferentes: aquellos que como E.U. están produciendo el etanol a base de maíz, que desplaza área de producción de alimentos, y encarece la cotización de una materia prima tan básica como el maíz.

Y aquellos que -como Brasil y Colombia- están produciendo la mayor parte de su etanol a base de caña azucarera, que no están desplazando áreas de producción de alimentos. Y a los que, por lo tanto, no puede señalárseles como causantes del encarecimiento mundial de la comida.

Hace algunos meses la revista The Economist, refiriéndose a unas declaraciones de Fidel Castro, precisamente en el mismo sentido de las del Banco Mundial, dijo que por primera vez en 50 año, estaba de acuerdo con el líder cubano. Seguramente, si continúa la querella de los biocombustibles se mantendrán de acuerdo. Ahora, con el aval del Banco Mundial.

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