Juan Carlos Carrillo

La locomotora de la innovación

Juan Carlos Carrillo
POR:
Juan Carlos Carrillo
mayo 11 de 2012
2012-05-11 03:55 a.m.
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De las cinco locomotoras que el actual gobierno ha planteado como sus motores de crecimiento, la más difícil de imaginarse es la de innovación.

¿Cómo hemos de entender que va a echar a andar esta locomotora? Es como tratar de visualizar la locomotora de la productividad: ¿En qué frentes vamos a impulsarla y con qué rieles?

Una idea nos viene de Israel, un país pequeño, de 7,5 millones de habitantes, que a pesar de vivir rodeado de enemigos ha creado múltiples empresas de alta innovación en tecnología.

En términos económicos, es un país con un ingreso per cápita de país desarrollado: US$ 32,000.

En un libro reciente, ‘Start-Up Nation’, de Dan Senor y Saul Singer, se analiza cómo es que este país se ha convertido en una potencia innovadora. Una explicación es el fenómeno de cluster: la presencia de proveedores, universidades, personas capacitadas, grandes empresas y capital semilla en un entorno cercano.

La otra interpretación es que la adversidad que han sufrido los ha hecho peleadores y buscadores de soluciones por naturaleza. El Presidente Shimon Peres lo ha dicho: "La contribución más importante de los judíos a la historia es la insatisfacción".

Gigantes como Intel y Google le dan enorme importancia a sus centros de investigación en Israel y reconocen que muchos adelantos recientes en sus productos y servicios son de la cosecha de este país.

El papel de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en este proceso de búsqueda de innovación es crucial.

A diferencia de otros países, el FDI tiene información académica de todos los estudiantes de colegio, hombres y mujeres, antes de que se graduen.

El servicio militar es obligatorio y el FDI escoge los mejores alumnos del país para ofrecerles la oportunidad de entrar al programa ‘Talpiot’ (algo parecido a pináculo o cresta), el servicio élite de las fuerzas armadas. Los admitidos, que son muy pocos, reciben una educación intensiva con énfasis en física y matemáticas por 41 meses.

Después de eso, deben servir a su país por seis años.

Los egresados del "Talpiot" son asignados a diferentes proyectos: buscar terroristas en la web, diseñar un asiento de piloto de helicóptero que absorba las vibraciones del rotor, que generalmente acaba con las columnas vertebrales de los aviadores, entre otros.

Lo interesante de este programa es que sus egresados hacen parte de muchas de las empresas de innovación que se han creado en los últimos años y le dan la imagen de país emprendedor a Israel.

Y los proyectos mismos se han podido comercializar como el caso del asiento para pilotos que hoy en día es parte de la oferta militar del país.

El proyecto de búsqueda de terroristas también terminó sirviendo de base a una empresa, ‘Fraud Sciences’, para diseñar un programa que permite detectar los sujetos a los que no se les debería aceptar su tarjeta de crédito en transacciones de internet.

Tan efectiva es la empresa en esto, que PayPal, líder mundial de transacciones financieras en la web, la acaba de comprar por 170 millones de dólares.

Ejercito no nos falta a nosotros. Tenemos más de 300.000 soldados. ¿No será que se nos ocurre una manera de innovar con ellos?

Juan Carlos Carrillo S.

Gerente de Partrade

jcarrill@uniandes.edu.co

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