Juan Carlos Garcés
columnista

Apostarle a la innovación

Es evidente que el país está ubicado estratégicamente en el mapa de la región y esto beneficia la permeabilidad y aplicabilidad de tecnologías.

Juan Carlos Garcés
POR:
Juan Carlos Garcés
mayo 07 de 2018
2018-05-07 09:02 p.m.
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Quienes seguimos el mundo de la tecnología, conocemos muchas historias de éxito en las cuales un grupo de jóvenes emprendedores con una idea crean un producto en el garaje de su casa y luego salen a conquistar el mundo. Incluso en los últimos años, han comenzado a aparecer historias similares en nuestro país.

Una de las raíces de estos cambios está en el avance que Colombia ha tenido para lograr mayor acceso de los hogares a las tecnologías. El reporte del Dane sobre Indicadores básicos de TIC en hogares del 2017, publicado en abril, evidencia que 62 por ciento de las personas usan internet, llegando al 50 por ciento de hogares con acceso a la red, 44 por ciento cuenta con computadores, y 95 por ciento con celulares.

En esta misma línea, las nuevas generaciones, nativas digitales, son las más exigentes y demandantes en cuanto a consumo tecnológico se refiere. Esto se evidenció en el último estudio realizado por ComScore y Kantar Ibope Medios, donde el 75 por ciento de la generación Z, (nacidos entre el 2000 y 2016) tienen un teléfono inteligente. Asimismo, los niños entre 4 y 11 años dedican entre 5 y 10 horas para navegar en internet y lo hacen desde dispositivos como un computador de escritorio (76por ciento), seguido de un smartphone (66,8 por ciento.

La confianza es el pilar más importante que se debe fortalecer en cualquier economía en desarrollo y para ello es importante hacer de tecnologías como big data, internet de las cosas, inteligencia artificial, entre otros, una realidad. Esta inmersión hacia el siguiente nivel tecnológico es importante para el desarrollo de la economía digital en Colombia, de modo que fortalezca la productividad de nuestra fuerza laboral y para crear oportunidades para los más jóvenes, pues son ellos los que se adaptan con más facilidad y quienes viven los cambios estructurales en términos sociales, económicos y culturales que traen los avances tecnológicos.

Todavía tenemos escollos por superar para lograrlo. Primero, acelerar la penetración de tecnología más allá de las cabeceras municipales, donde solo el 37 por ciento tiene acceso internet, según el estudio del Dane. Más allá, corresponde fortalecer los programas de incorporación de tecnologías en las pymes, que aún perciben tecnología más como un gasto que como dinamizador del negocio. Y, finalmente, profundizar el desarrollo de la industria tecnológica en el país, donde hemos encontrado que la creatividad, recursividad y empuje de pequeños innovadores con los que estamos trabajando puede generar oportunidades de diversificar las fuentes de crecimiento en el país.

Dada la naturaleza de las TIC, el trabajo que desarrollemos hoy, no solo como consumidores, sino como creadores de contenidos y soluciones de base tecnológica, nos permitirá que durante esa revolución industrial que apenas comienza no perdamos terreno y generemos posibilidades concretas de avanzar.

Es evidente que el país está ubicado estratégicamente en el mapa de la región y esto beneficia la permeabilidad y aplicabilidad de tecnologías y modelos de negocio innovadores en la economía. Esta debería ser la principal razón para creer en estrategias sostenibles que hagan de Colombia un lugar en el que los ciudadanos, empresarios, las industrias y los gobiernos se sientan atraídos para innovar e invertir.

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