Juan Carlos Palau
columnista

Todos en la cama, o todos en el suelo

La reforma tributaria cambiaría las disposiciones favorables a la tecnología e innovación.

Juan Carlos Palau
POR:
Juan Carlos Palau
diciembre 19 de 2016
2016-12-19 07:31 p.m.
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El régimen tributario actual contiene varias disposiciones favorables a la tecnología e innovación: la deducción del impuesto de renta del 175 por ciento del valor de inversiones en investigación, desarrollo tecnológico o innovación; la exención de IVA de la venta de bienes incorporales intangibles, como el software, marcas y patentes; las exclusiones de IVA de los servicios prestados desde el exterior, la venta de computadores y de dispositivos móviles inferiores a 82 UVT y a 42 UVT, respectivamente, y el beneficio de progresividad en renta para pequeñas nuevas empresas.

Las anteriores disposiciones, en conjunto, permiten entrever una política de estado dirigida a incentivar el desarrollo del ecosistema de tecnología e innovación en el país. No obstante, todas cambiarían, según el texto de reforma que está haciendo curso en el Congreso. La deducción del impuesto de renta por inversiones en investigación, desarrollo tecnológico e innovación baja del 175 al 100 por ciento.

La venta de bienes incorporales pasaría a ser gravada con IVA, al igual que la prestación de servicios desde el exterior. Los dispositivos móviles y computadores de un valor mucho menor también dejarían de ser excluidos de IVA, v.gr. hasta 22 y 33 UVT, respectivamente. Se derogan los beneficios de progresividad en renta.

Resulta loable la justificación técnica del gobierno, según la cual la cantidad de exenciones al IVA erosionan su base, lo hacen ineficiente y no tienen una razón técnica fuerte para su existencia. Así lo manifiesta en la exposición de motivos: “como se ha venido señalando, las exenciones y exclusiones son numerosas y a la luz de la discusión anterior no solo erosionan de manera importante la base, la productividad y eficiencia del impuesto, sino que tampoco encuentran sustento técnico y empírico fuerte”.

Es válido que, si queremos un sistema tributario eficiente, moderno y equitativo, todos debemos hacer un esfuerzo. Sin embargo, no resulta muy consistente con esta justificación el hecho de que en el proyecto, continúan exentos servicios y artículos como los servicios de corretaje de seguros, los intereses cobrados por entidades financieras, comisiones cobradas por sociedades fiduciarias, boletas de cine, servicios de adecuación de tierras y construcción de reservorios para la actividad agrícola, entre otros. Como se dice coloquialmente: ‘o todos en la cama o todos en el suelo’, si el objetivo es tener una política fiscal uniforme y eficiente.

Queda, entonces, desvirtuada la anterior justificación. Es claro que se necesita una reforma tributaria. Pero, hablemos lisa y llanamente: en está propuesta, las exenciones en este texto parecieran estar definidas en función de la capacidad de lobbying de cada sector y de circunstancias políticas.

El Gobierno debería buscar razones de política pública y propiciar su discusión, y que esta sea la que motive la reforma tributaria. Esto contribuiría más al desarrollo del país y a traer bienestar a su población.

Una política pública podría ser que queremos ser un país líder en el sector digital y enfilar todas las políticas de Estado para que así sea. Estonia, un Estado de solo 1’287.000 habitantes, lo ha logrado. En este el impuesto de renta para empresas de tecnología es 0 por ciento, y fue en allí que se creó Skype, valorada en 8,5 billones de dólares en el 2011. Seguro los colombianos también podemos.

Juan Carlos Palau
Abogado
juancarlospalau@palaulaw.net

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