Juan Lucas Restrepo Ibiza

¿Cebada?: a trabajarle al tema

Juan Lucas Restrepo Ibiza
Opinión
POR:
Juan Lucas Restrepo Ibiza
marzo 19 de 2015
2015-03-19 02:38 a.m.
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La cebada es el cuarto cultivo más importante del planeta, luego del maíz, el arroz y el trigo. Según la FAO, en 2013 se produjeron en el mundo 144 millones de toneladas de este cereal, que se destina en unas tres cuartas partes a la alimentación animal y el resto a producir maltas para la industria cervecera.

Un cultivo milenario y de alta adaptabilidad que se produce en condiciones ambientales tan extremas como las de Noruega, los Emiratos Árabes o Zimbabue. La mayor productividad la logra Bélgica, con 8,3 toneladas por hectárea, que terminan convertidas en las mejores cervezas del mundo, producidas por siglos en los monasterios trapenses de este país.

Aunque la cebada se estableció en Colombia en el siglo XVI, solo en el siglo pasado se convirtió en un cultivo importante, gracias a la demanda de la industria cervecera. En 1979 llegó a su máxima producción, 137 mil toneladas, y desde 1993 –debido a la apertura– comenzó su declive, al ser reemplazada con importaciones y llegar prácticamente a su extinción. En 2011 la producción nacional, según Agronet, no alcanzó las 2.500 toneladas, mientras que las importaciones llegaron a 261 mil toneladas. ¿Fin de la historia? No. ¿Cebada colombiana? Sí.

Hay varias razones por las que podemos creerle y comenzar a apostarle a la cebada. Unas son de orden económico y de mercados y otras, productivo y tecnológico. Me atrevería a pensar que la industria cervecera colombiana podría ser víctima de una estrategia de sustitución extrema de la producción nacional.

La dependencia neta de materias primas compradas en dólares para convertirlas en cervezas, que se venden en pesos, implica riesgos económicos importantes, que se exacerban con el cambio climático y los precios relativos de otros productos agrícolas, así como con riesgos logísticos que pueden afectar la proveeduría.

Afortunadamente, mientras que se detuvieron los trabajos de mejoramiento de cebada en el país, que fueron importantes hasta mediados de los 60, en el mundo hay avances que nos pueden llevar a montarnos en un nuevo cultivo productivo y rentable: cebada maltera para el mercado colombiano.

En los últimos años, Fenalce y Saab Miller han evaluado materiales locales, e introducidos con resultados, que muestran que se cuenta con los genes que podrían soportar de manera suficiente un techo productivo competitivo. A estos materiales hay que sumarles otros que se usan en países tropicales montañosos como Kenia o Tanzania y meterles tecnología de punta.

Hoy, este cultivo cuenta con información sobre genes y marcadores de herencia simple y compleja (controlada por muchos genes) que puede apoyar procesos de mejoramiento para tener, en pocos años, unas variedades adaptadas, productivas, resistentes a sus principales plagas y enfermedades y con la calidad precisa para su uso maltero. Contamos con la genética, las herramientas de selección genética y genómica, la gente y la voluntad para hacer el trabajo.

Unas 40 mil hectáreas, en las zonas con mayor vocación, que produzcan de manera consistente cinco toneladas por hectárea le pueden poner unos buenos miles de millones en los bolsillos a los productores. Además, se recupera un cultivo clave de rotación de la papa, que mejora la productividad y la competitividad de este último. Corpoica, gremios, Minagricultura, industria y productores: a trabajarle al tema.

Juan Lucas Restrepo

Director de Corpoica

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