Juan Lucas Restrepo Ibiza

El doctorado 100

Juan Lucas Restrepo Ibiza
Opinión
POR:
Juan Lucas Restrepo Ibiza
marzo 05 de 2015
2015-03-05 05:27 a.m.
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Brasil es un referente para el sector agropecuario colombiano. Muchos hablan del milagro agrícola brasilero y, sobre cómo, en lo que hace cuarenta años eran extensas tierras infértiles, conocidas como el Cerrado, hoy se desarrolla una agricultura próspera, que brinda seguridad alimentaria a los brasileros y exportaciones que llegan a diferentes rincones del planeta.

Según datos del Banco Mundial, en el 2013 el PIB agrícola brasilero fue de 128 billones de dólares y el colombiano cerró por el orden de los 23 billones de dólares. Cinco veces y medio más, cuando hace 40 años nuestros tamaños eran similares.

La receta de su éxito tuvo que ver con decisiones y políticas tan radicales, como trastear la capital del país a Brasilia, ubicada en la mitad del Cerrado, desarrollar infraestructura, crear políticas para que talentosos agricultores del sur del país migraran a esa nueva frontera, promover la financiación en condiciones blandas, desarrollar las cadenas agroindustriales y estimular el cooperativismo, entre otras.

Pero ninguna de estas políticas hubiese logrado promover el desarrollo de la agricultura de Brasil sin la creación de Embrapa en 1974, una empresa pública encargada del desarrollo científico y tecnológico del agro brasilero. Embrapa contó con los recursos, las personas y los mecanismos de control político y social para hacer la tarea.

A principios de su creación, Embrapa envió investigadores a trabajar en Carimagua, un centro experimental ubicado entre los Departamentos del Meta y Vichada, donde en ese entonces el Ciat y el ICA trabajaban para descifrar la manera de incorporar las llanuras ácidas a la agricultura. Embrapa formó personas, colaboró con otros institutos y universidades en Brasil y de otros países fuertes en agricultura. Cumplió y hoy sigue cumpliendo.

En Colombia nos colgamos. Mientras en Brasil se han mantenido los esfuerzos para promover el desarrollo de conocimientos y tecnologías para su agro, aquí prácticamente acabamos con las capacidades científicas sectoriales, descontando unos pocos honrosos casos de cenis y universidades.

Un estudio comparativo para América Latina, desarrollado por Eduardo Trigo, entre Inias (entidades nacionales de investigación agropecuaria) demuestra esta situación. De los Inias de los cuatro países con las mayores economías de la región, Embrapa de Brasil al 2010 contaba con 2.125 doctorados, El Inta de Argentina con 475, El Inifap de México con 302 y Corpoica de Colombia con 64.

Pero en este artículo no se trata de lamentarnos del pasado sino de celebrar el presente. Esta semana ingresó a Corpoica el doctorado número 100 y al cierre de 2015 esperamos contar con 120.

Investigadores colombianos, formados en el exterior en instituciones de alto nivel, que regresan al país a jugársela por nuestro sector agropecuario, en llave con otros investigadores que sostuvieron a Corpoica en las duras y las maduras. En el corto plazo deberán ser más y contar con los recursos y el control político y social para hacer la tarea.

Los Ministerios de Agricultura y Hacienda, y el Congreso le están apostando a que Corpoica –colaborando con aliados nacionales e internacionales y trabajando con los productores, los gremios, las asociaciones, las entidades territoriales y del orden nacional– genere y entregue bienes y servicios públicos de conocimiento y tecnologías que solucionen los problemas prioritarios y abran nuevos caminos a la producción para que nuestro agro pueda prosperar. Brasil nos cogió cuarenta años de ventaja, pero Colombia rural y el cercano posconflicto nos obliga a acelerar el paso y sacarle a nuestra tierra todo lo que tiene para ofrecer.

Juan Lucas Restrepo
Director de Corpoica
@jlrestrepo
 

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