Juan Lucas Restrepo Ibiza

¡Hágase la innovación!

Juan Lucas Restrepo Ibiza
Opinión
POR:
Juan Lucas Restrepo Ibiza
mayo 07 de 2015
2015-05-07 03:55 a.m.
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Académicos y figuras del sector público y privado coinciden en que la innovación, entendida, de manera simplificada, como la incorporación de mejoras en las prácticas empresariales y sus relaciones externas, puede ser un motor de desarrollo de las sociedades.

Pero promoverla es complejo, toma tiempo y requiere consistencia. Hay pocos ejemplos maduros en el mundo, y en nuestro país apenas estamos formulando políticas y desarrollando pilotos. En el agro la situación es similar.

Vale la pena revisar las conclusiones de un grupo de expertos de 37 naciones de la Unión Europea y que plasmaron en el libro Sistemas de innovación y conocimiento en transición –un documento de reflexión, en el que revisaron los sistemas que vienen siendo implementados en sus países. Aunque los temas que tratan son variados y el análisis profundo, privilegio algunos planteamientos que son relevantes para nuestro agro y el desarrollo rural.

Frente a la investigación agrícola concluyen que debe pasar de ser motivada desde la ciencia a ser impulsada desde la innovación: partir de los problemas de la sociedad (demanda sobre oferta); incluir a los usuarios potenciales (productores agrícolas) en la definición de las agendas; valorar la calidad desde su pertinencia; tener como foco redes de conocimiento e innovación y no pares en otras entidades de investigación, y abordar la transferencia de conocimiento por redes y no de manera lineal.

Para que la ciencia concurra efectivamente a espacios o redes de innovación, debe pasar de un abordaje disciplinario de los problemas (el investigador desde su conocimiento buscando la solución) a uno transdisciplinario (los investigadores interactuando entre ellos y con terceros).

Los sistemas tradicionales de transferencia de tecnología de investigador a productor son anacrónicos y deben reemplazarse por sistemas en redes, en las que circule el conocimiento vigente y la producción de nuevo conocimiento y su adaptación, y en los cuales participen en ámbitos territoriales específicos los actores que intervienen de las cadenas de valor como los investigadores, los productores, las empresas, los extensionistas, los educadores, los entes de gobierno y otros dolientes.

Las redes de innovación muchas veces comienzan con fuertes asimetrías de información, prejuicios, y falta de confianza. Van construyendo sus fortalezas competitivas en ámbitos bien definidos, de forma lenta, que pueden tomar años o a veces décadas. Van construyendo sus propios términos de intercambio, expectativas y comportamiento. Las redes de innovación más exitosas han logrado intercambios fluidos entre las instituciones de ciencia y tecnología, la industria y los sistemas políticos. Por eso, decir ‘hágase la innovación’ y esperar impactos rápidos es iluso y contraproducente.

Las redes no deben tener nodos jerárquicos y su financiación ha de privilegiar la colaboración sobre la competencia. Así como es de importante la participación de los gobiernos en las redes, también lo es que su función no sea la de dictar doctrina, sino facilitar que las redes y los sistemas operen y se eliminen sus trabas. Las redes de innovación no se generan de forma espontánea, hay que iniciarlas, sin que ello implique liderarlas.

Hace poco más de dos años, definimos que Corpoica gestiona el conocimiento en redes de innovación. Un cimbronazo cultural que comienza a cambiar nuestros comportamientos y actitudes, y donde reconocemos que para que haya innovación en el agro colombiano, tenemos, como país, que privilegiar redes de innovación en los territorios en ámbitos productivos bien definidos. Un camino lento pero seguro.

Juan Lucas Restrepo
Director de Corpoica
jlrestrepo@corpoica.org.co

 

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