Juan Lucas Restrepo Ibiza

Los huérfanos

Juan Lucas Restrepo Ibiza
Opinión
POR:
Juan Lucas Restrepo Ibiza
septiembre 11 de 2014
2014-09-11 05:30 a.m.
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Sectores de Talla Mundial. Así se llama la política donde se seleccionan unos pocos ramos económicos, en los cuales Colombia tiene ventajas comparativas y se privilegia su desarrollo para que se vuelvan ganadores y generen un alto valor económico y social.
Hemos visto una serie de estudios en los que sobresalen, por ejemplo, los aguacates, la carne bovina y el cacao, en los cuales el Gobierno y el sector privado se la están jugando toda, apostándole a los grandes números.
Sin embargo, una política obsesiva de talla mundial no se acomoda suficientemente a la realidad y oportunidades de nuestro sector y excluye un gran número de cadenas locales de alto valor y potencial. Nuestra cultura y territorio son únicos, altamente heterogéneos y requieren una política de ‘lupa local’ complementaria que identifique y apoye el desarrollo de los llamados, despectivamente, ‘cultivos de pobres’, que pueden representar grandes oportunidades.

Tomemos como ejemplo el ñame. Un tubérculo maravilloso, originario de Asia y África que poco vemos en Bogotá, pero hace parte de la tradición agrícola y culinaria del Caribe. ¿Qué hay más delicioso que un buen mote de queso?

El ñame apenas alcanza a marcar 0,5 por ciento del PIB agropecuario, por lo que no tiene gremio, ni lobby, ni subsidios. Es un cultivo huérfano y, sin embargo, es uno de los campeones nacionales en crecimiento. Su producción ha pasado de 28.322 toneladas en 1990 a 396.623 en el 2011, 9,4 por ciento de crecimiento anual. Se siembra en asocio con cultivos de seguridad alimentaria como maíz, frijol y yuca en unas 33 mil hectáreas y apoya el sustento de casi 35 mil familias que se dedican a su producción.

Colombia ocupa el puesto once en la producción mundial de ñame, lejos de Nigeria, que produce 26 millones de toneladas, todas para consumo interno, porque no participan en el mercado internacional. Estados Unidos es el principal comprador; en el 2010, importó 24.500 toneladas y su demanda crece al 2,5 por ciento al año. Colombia le despachó en el 2009 un poco más de cuatro mil toneladas por valor de unos tres millones de dólares.

Nada mal para un huérfano.

Pero no solo su consumo crece y se diversifica en la industria de alimentos, sino que el ñame tiene potencial en la industria farmacéutica y nutracéutica. Usain Bolt, el hombre más veloz del mundo, sostiene que el ñame es la base de su dieta. ¿Habrá alguna relación entre este tubérculo y su desempeño?

En síntesis, hay suficientes elementos para que este cultivo merezca un impulso. Si se resuelven sus limitantes productivas (hay un hongo llamado antracnosis que lo afecta), se desarrollan variedades aptas para diferentes usos, se promueven mercados locales de semillas sanas y crece su cadena de valor, a este huérfano de pronto lo adoptan todos.

Se podrían contar historias parecidas de otros huérfanos con mucho futuro. Achiras, batatas y arracachas son todavía más insignificantes hoy que el ñame y tienen un potencial espectacular. La heterogeneidad de nuestro territorio, que ha sido vista como un limitante para producir grandes volúmenes, hay que verla con la política de ‘lupa local’ para descubrir y promover los productos de nicho, las especialidades que satisfagan esos consumidores con plata en el bolsillo que quieren que los sorprendan con los platos que les presentan.

Una buena combinación de talla mundial, con ‘lupa local’, sería magnífica para nuestro campo y su gente.

Juan Lucas Restrepo
Director de Corpoica

 


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