Juan Lucas Restrepo Ibiza

¿Una nueva revolución verde?

Juan Lucas Restrepo Ibiza
Opinión
POR:
Juan Lucas Restrepo Ibiza
febrero 05 de 2015
2015-02-05 04:21 a.m.
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La FAO determinó que el 2015 es el Año Internacional de los Suelos, para realzar la importancia de estos como la base de la producción y la seguridad alimentaria y llamar la atención sobre la rápida degradación de este recurso del que tanto se habla y sobre el que se hace poco en el ámbito mundial y local.

El suelo, que se degrada muy fácilmente, se toma mucho tiempo –décadas o siglos– en recuperarse.

Se estima que en el mundo el 80 % de las tierras agrícolas sufre de un proceso de degradación moderado o severo.

En Colombia esta cifra ronda un 40 %, pero hay zonas como nuestras laderas andinas, donde la degradación promedio es del 88 %.

La degradación proviene de varios factores, tales como la erosión causada por malas prácticas culturales, que lo dejan expuesto al sol y al agua, pero en buena medida se explica por el modelo agrícola que heredamos de la revolución verde y que gobiernos, compañías multinacionales y los mismos agricultores han aplicado en las últimas décadas.

El modelo de la revolución verde combina genética, plaguicidas y fertilizantes, que se aplican de manera intensiva. Tres elementos químicos mayores: nitrógeno –N–, fósforo –P–, y potasio –K–, los que las plantas más consumen para desarrollarse, son aplicados al suelo en grandes cantidades.

En el caso de Colombia, por ejemplo, N y P son bastante deficitarios en la mayoría de nuestros suelos, por lo que son aplicados en altas cantidades por los agricultores, con una muy baja eficiencia en su asimilación por la planta, de solo el 30 % y el 10 % en promedio respectivamente.

Esto supone altos costos de fertilización para los agricultores y, lo que no usa la planta, genera problemas contaminando y degradando los suelos y los cuerpos de agua superficial y subterránea.

Este modelo químico que aumentó la producción agrícola de manera importante en el pasado no parece ser sostenible hacia adelante porque está poniendo en riesgo el suelo, que es la base de la producción y de la vida misma.

¿Y entonces? Resulta que en una pequeña porción de suelo puede haber tantos microorganismos como humanos hay en el planeta y que, a pesar de jugar un papel fundamental en el ciclo y la asimilación de los nutrientes, han venido siendo ignorados.

Hasta ahora. Microorganismos como las bacterias, hongos, microalgas, arqueas y protisas, de los cuales probablemente muchos lectores ni siquiera han oído hablar, podrían ser los arquitectos de un nuevo modelo que logre sustituir o mejorar la eficiencia de la fertilización química.

La solución parece estar en un universo subterráneo que la humanidad apenas comienza a conocer y descifrar. Es la lectura y la apuesta de muchos investigadores y parece ser también la apuesta de las grandes empresas multinacionales, que han comenzado a moverse fuerte en esta dirección.

¿Una nueva revolución verde?

Juan Lucas Restrepo I.
Director Ejecutivo Corpoica
@jlucasrestrepo
 

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