Juan Lucas Restrepo Ibiza

La piedra angular

Juan Lucas Restrepo Ibiza
Opinión
POR:
Juan Lucas Restrepo Ibiza
julio 03 de 2014
2014-07-03 04:33 a.m.
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Entre el 2002 y el 2012, según la Encuesta Nacional Agropecuaria, la productividad de los cultivos que representan el 85% de la producción agrícola del país (arroz, papa, maíz, banano, caña de azúcar y panelera, palma africana, plátano y frutales) creció anualmente, en promedio, entre 1,3% y 1,1%, cuando la agricultura mundial para el mismo periodo lo hizo al 2,1%. Esa brecha en productividad golpea a los productores, que, cada vez, ven menos bien compensado su trabajo, y genera un círculo vicioso de apoyos directos y protección con altos costos económicos y sociales.

Aunque la mejora de la productividad pasa por temas como la infraestructura y el desarrollo de mercados -de insumos y financiero-, depende fundamentalmente de lo que haga o deje de hacer el productor en su terreno. Este necesita que existan conocimientos y tecnología pertinentes desarrollados para su sistema productivo y que exista la forma en que la misma le llegue al productor para que la evalúe, adapte y asimile generando cambios en la forma de desarrollar su actividad que le permitan competir en buenas condiciones.

No es suficiente resolver las falencias de los sistemas de investigación y desarrollo en los que se viene avanzando sin hacer un gran esfuerzo de asistencia técnica a nivel de los productores, especialmente los pequeños, que los acompañen en sus procesos de innovación.

El Ministerio de Agricultura entendió esta necesidad y ha venido haciendo un esfuerzo por desarrollar un modelo de asistencia técnica agropecuaria, que en el 2013 logró que 575 municipios inscribieran casi 235 mil productores para que se les prestara este servicio. De este número, 95% son pequeños y solo 19% tuvo acceso a educación secundaria, por lo que se requiere de enfoques metodológicos y de aprendizaje especializados.

Se trata de un gran esfuerzo que ha desarrollado buenas bases, pero que está lejos de cumplir con su propósito. Hace unas semanas me reuní con un grupo de agrónomos que prestan asistencia técnica y me impactó lo desconectados que están del mundo del conocimiento. De unos 20 presentes en la reunión, ninguno había accedido a un evento de actualización tecnológica en los últimos años ni contaba con herramientas y competencias básicas para trabajar con los productores. Uno de ellos me dijo que a la segunda visita al productor ya no sabían qué decirle y que terminaban más bien aprendiendo de este, cosa que es positiva, pero no cumple el objetivo del servicio.

Además de estas falencias, el actual sistema es excesivamente centralizado, discontinuo, con altos costos de transacción, sin apoyo de herramientas como las TIC, y sujeto a la influencia de intereses particulares. Por esta razón, el Ministerio de Agricultura decidió remodelar el naciente sistema de asistencia técnica agropecuaria para que pueda convertirse en la piedra angular del desarrollo económico y productivo de los pequeños agricultores y ganaderos. Que sirva no solo para apalancar mejoras en los indicadores productivos, sino para promover su diversificación, aprovechando nuevas oportunidades de mercado a las que no estamos respondiendo oportunamente, ser la base para procesos asociativos, de encadenamientos y de muchos otros procesos conexos de desarrollo rural.

El Ministerio de Agricultura, con el apoyo de Corpoica y del BID, trabajan en este objetivo. El tema es también un componente central de la actual Misión Rural. En el 2015 comenzará el montaje de un gran programa de asistencia técnica agropecuaria, esa piedra angular que le ayude a nuestro agro a ponerse al día.

Juan Lucas Restrepo

Director de Corpoica

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