Juan Lucas Restrepo Ibiza

Quiere cacao

Juan Lucas Restrepo Ibiza
Opinión
POR:
Juan Lucas Restrepo Ibiza
junio 04 de 2015
2015-06-04 04:05 a.m.
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El ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, quiere cacao. Tiene claro que Colombia cuenta con las condiciones y la coyuntura para que este cultivo se convierta en uno de los principales renglones productores y exportadores de nuestro agro. La oferta mundial es insuficiente para atender una demanda creciente, los precios son altos y pintan bien a mediano plazo.

La apuesta es tan promisoria y relevante para nuestro campo que, además del Consejo Nacional Cacaotero, en el que participan productores, agroindustria y Gobierno, comienzan a ser parte de la iniciativa los entes territoriales, Procolombia y las entidades de cooperación internacional, que lo asocian con el posconflicto.

La semana pasada fuimos citados en el Ministerio de Agricultura para analizar el componente de ciencia y tecnología de la estrategia y concluimos que hay buena tecnología disponible y se está generando nuevo conocimiento para respaldar el cultivo hacia adelante.

Colombia debe convertirse en el origen más importante a nivel global de cacaos ‘finos y de aroma’, aprovechando su gran diversidad genética y su oferta ambiental. En el último año, Corpoica, Fedecacao y Casa Luker han venido registrando y liberando nuevos clones (variedades) de cacao con la calidad requerida y con buena productividad. También hay buen conocimiento en cuanto al manejo del cultivo para controlar sus principales plagas y enfermedades, su beneficio y poscosecha.

Paralelo a esto, se investiga en temas prioritarios, como un programa de mejoramiento genético moderno, liderado por Corpoica, para producir nuevos clones sobresalientes, desarrollo de nuevos modelos de producción para las diferentes zonas productoras, trabajos para el control de la Monilia –un hongo que afecta de manera significativa la producción– y búsqueda de alternativas para mejorar el proceso de beneficio, que es clave para el aseguramiento de la calidad.

También se comienzan a buscar soluciones que disminuyan los niveles de cadmio en las almendras del cacao, que en algunas zonas productoras son muy altos y pueden restringir el proyecto exportador. Quienes desarrollan estos trabajos van camino a convertirse en un consorcio de investigación de talla mundial, que pondrá a Colombia en el centro del conocimiento sobre este cultivo.

La productividad actual es pésima. Hoy, hay en el país unas 80 mil hectáreas de cacao tradicionales, que producen menos de 300 kilos por hectárea, que deben ser rehabilitadas y renovadas. Hay otras 80 mil, sembradas en la última década (la mitad de las cuales apenas están iniciando producción), que, aunque más productivas, tampoco llegan siquiera a una tonelada por hectárea, cuando su potencial es del doble.

Procede, entonces, que el programa del Ministerio haga un énfasis importante en apoyar nuevas siembras y la renovación de cacaotales tradicionales por medio de crédito, incentivos y asistencia técnica, pero tiene que ir más allá: los productores son en su mayoría de edad avanzada, adversos al riesgo y con escalas que, aun mejorando la productividad, no remuneran de forma suficiente su labor.

Se requiere de instrumentos novedosos para que jóvenes cacaocultores (por los 25-30 años) con competencias certificadas, muchos de ellos hijos de productores, accedan al negocio de ‘fino y de aroma’, y que con las escalas adecuadas logren ingresos suficientes para progresar, vivir bien y maximizar el rendimiento económico del negocio. Hace diez años, con la Federación de Cafeteros y el BID desarrollamos los estudios que justificaban un programa ambicioso de relevo generacional en este mismo sentido, y sus conclusiones siguen siendo válidas para café, cacao y otros cultivos.

Juan Lucas Restrepo

Director de Corpoica

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