Juan Lucas Restrepo Ibiza

Una ruta

Juan Lucas Restrepo Ibiza
Opinión
POR:
Juan Lucas Restrepo Ibiza
abril 13 de 2016
2016-04-13 08:50 p.m.
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Hace un par de días, ante un auditorio lleno, se desarrolló un foro sobre la Misión Rural, organizado por la SAC y la Universidad de la Salle. Resulta muy positivo ver a los sectores público y privado, a la sociedad civil y la academia discutiendo sobre una ruta para lo rural, sin dejarse contaminar por el actual ambiente político enrarecido en el sector agropecuario. Incluso, un video enviado desde La Habana por ‘Pablo Catatumbo’, de las Farc, a pesar de contener elementos contenciosos en su discurso, resultó de buen recibo.

La Misión Rural, cuyo nombre formal es Misión para la Transformación del Campo, es una apuesta para promover un desarrollo rural con enfoque territorial participativo, que busca empoderar a los habitantes rurales como gestores de su propio desarrollo y lograr su mayor y mejor inclusión, tanto social como productiva, balanceando la competitividad con la sostenibilidad, privilegiando la provisión de bienes y servicios públicos.

Es un trabajo en el que participó un gran número de expertos e instituciones nacionales e internacionales, y sobre el cual hay que dar urgente los debates y generar los consensos suficientes para que se convierta en la hoja de ruta que comience a cerrar las brechas y realizar las oportunidades de la Colombia rural.

Entre los temas que cubre el informe de la Misión hay dos en particular sobre los que he venido insistiendo desde esta columna.

El primero evidencia la crisis del sector agropecuario en términos de su productividad. Entre 1990 y el 2013, mientras los precios relativos del sector agropecuario (pagos en promedio a lo producido) se redujeron a un ritmo de 1,7 por ciento anual, las mejoras en productividad (lo producido en una unidad de tierra) de los cultivos han sido marginales o negativas, con salvadas excepciones. Si a esto le sumamos un incremento constante de los precios al productor en el mismo lapso (similares a la inflación), la rentabilidad sectorial ha venido decreciendo, lo que lleva a que no se siembre lo suficiente y cada vez importemos más de lo que consumimos.

El segundo es que se cambie la forma de generar, transferir, compartir y usar el conocimiento en el sector agropecuario. La Misión propone que uno de los bienes públicos en los que se debe invertir más es en el fortalecimiento de las instituciones de investigación y desarrollo sectorial, pero que se migre de una manera tradicional vertical de investigar y transferir conocimiento al productor hacia sistemas territoriales de innovación, en los que el conocimiento se genere y circule de forma horizontal entre múltiples actores.

En estos sistemas de innovación, la investigación, la academia, la asistencia técnica, los sectores público y privado participan sistemáticamente en plataformas y modelos de diálogo y cooperación, en los que los productores agropecuarios son sus actores principales, y sus demandas por conocimiento son las prioridades que orientan los esfuerzos de los otros actores.

Lo que propone la Misión no es nada distinto a lo que comienza a suceder en el ámbito global. La semana pasada, durante la III Conferencia Global de Investigación Agrícola para el Desarrollo (Gcard), las agencias de desarrollo, la banca multilateral, productores, ONG, entre otros, se dedicaron a identificar los principales retos para que los sistemas de innovación agrícolas maximicen sus resultados e impacto, en términos de desarrollo. Esa es la ruta.

Juan Lucas Restrepo I.
Director Ejecutivo Corpoica
jlrestrepo@corpoica.org.co

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