Panela pa' rato, Juan Lucas Retrepo | Opinión | Portafolio
Juan Lucas Restrepo Ibiza
Juan Lucas Restrepo Ibiza

Panela pa’ rato

El país cuenta hoy con un sector próspero, gracias a los esfuerzos en investigación y desarrollo tecnológico.

Juan Lucas Restrepo Ibiza
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Juan Lucas Restrepo Ibiza
enero 04 de 2017
2017-01-04 10:40 p.m.
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La panela es uno de los productos agropecuarios más importantes del país. Un colombiano en promedio consume 24,5 kilogramos al año, lo que representa 8,4% de su ingesta calórica promedio.

Este alimento proviene del cultivo de cañas que se siembran en más de 90.000 fincas en buena parte del país; sus jugos se extraen y procesan en unos 17.000 trapiches y esta actividad económica genera unos 287.000 empleos permanentes.

Hace un par de décadas, algunos sabios predestinaban la desaparición de la industria panelera porque se trataba de una cadena de valor de productores y consumidores pobres, que sería sustituida en la medida en que los ingresos subieran; también porque era ineficiente en el uso de los medios de producción y ambientalmente insostenible. Se equivocaron. Afortunadamente.

En buena medida, el país cuenta hoy con un sector panelero próspero, gracias a los esfuerzos en investigación, desarrollo tecnológico y transferencia de tecnología que Corpoica ha realizado. La firma –hace 30 años– de un convenio de cooperación con el Gobierno de Holanda para apoyar el desarrollo tecnológico panelero fue clave para acelerar el cambio.

Las hornillas que actualmente usan los productores para convertir los jugos de caña en panela fueron diseñadas por Corpoica y han permitido prácticamente eliminar el uso de leña en el proceso, usando el bagazo de la caña como combustible.

Esta transformación le ahorra a la sociedad unas 1.250 hectáreas de bosque al año. También dejaron de emplearse llantas usadas, como las que vemos en los separadores de las grandes ciudades, que se quemaban en los trapiches con altos costos ambientales y para la salud humana. Las hornillas de última generación que entregaremos próximamente serán tan eficientes. No requerirán usar todo el bagazo en la producción de panela, lo que permitirá emplearlo en compost o para alimentación de animales en las fincas, y reducir en cerca de un 25% la emisión de gases de efecto invernadero.

Otro problema importante era la baja productividad y la susceptibilidad a enfermedades de las variedades tradicionales de caña que se usaban. En alianza con Cenicaña, Corpoica introdujo nuevos materiales que han mejorado la producción. Las variedades más modernas que entregamos al sector hace un par de años incrementarán la producción de panela por hectárea, de unas 9 a 12 toneladas.

Combinando los distintos desarrollos, la producción de panela pasó de 82 a 107 kilos por tonelada de caña. Y a esto se suman tecnologías de manejo sostenible del cultivo y elementos que han mejorado la calidad e inocuidad de la panela, tales como prelimpiadores naturales, que eliminaron la necesidad de usar un químico poco deseable llamado Clarol, y procesos para producir panela pulverizada que amplía los mercados en el país y abre nuevos mercados de exportación.

Un estudio de impacto realizado en 1999 determinó que entre el periodo 1986-1998, las actividades de investigación y transferencia de Corpoica para la industria panelera generaron, a pesos de hoy, $153.000 millones en beneficios económicos: 55% representados en excedentes para los productores y 45% para los consumidores, y una tasa de retorno a la inversión del 76%.

Hoy los beneficios son mucho mayores, ya que la tecnología toma tiempo en masificarse. Estamos haciendo los cálculos (que serán presentados en el 2018) para demostrar que, en esta y otras cadenas de valor, pocas inversiones públicas superan en beneficios a las hechas en investigación, desarrollo e innovación.

Director ejecutivo de Corpoica
@jlucasrestrepo

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