Juan Lucas Restrepo Ibiza
columnista

Una nueva revolución francesa

En Francia, hoy el 50% de la financiación a organizaciones y cámaras agrícolas se dedican a la agroecología.

Juan Lucas Restrepo Ibiza
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Juan Lucas Restrepo Ibiza
octubre 18 de 2017
2017-10-18 09:44 p.m.
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El sector agropecuario francés siempre ha estado a la vanguardia. Su productividad es de las más altas del mundo. Su producción es diversa y deleita a millones de consumidores con la calidad y diversidad de sus quesos, carnes, vinos y otros productos. Pero no están tranquilos.

Los franceses, alumnos disciplinados de la revolución verde, ya entendieron que este modelo se agotó y que sus costos para la sociedad comienzan a ser mayores que sus beneficios. Así que decidieron cambiar: su nueva fórmula se llama agroecología.

En el 2012, el Ministerio de Agricultura francés oficializó la agroecología como una de sus políticas principales, y en el 2014 su Congreso aprobó la Ley 1170 llamada la ‘Ley de futuro para la agricultura y la alimentación’, que definió la agroecología como “el uso integrado de los recursos y mecanismos de la naturaleza para producir mejor, aliando las dimensiones ecológicas, económicas y sociales”.

Los sistemas agroecológicos privilegian mayor autonomía de las explotaciones agrícolas y la mejora de su competitividad, a la vez que reducen el consumo de energía, agua, fertilizantes, productos fitofarmacéuticos y medicamentos veterinarios, particularmente antibióticos. La política de agroecología comprende objetivos, programas, y metas claras y ambiciosas. Estos son sus principales focos de acción:

- El programa ‘Ecoantibio’ lucha contra el uso de antibióticos en el sector pecuario y la disminución de la resistencia microbiana. Busca erradicar la mala práctica de los productores de usar antibióticos como promotores de crecimiento en animales sanos. Su meta es reducirlos en 37% al 2021.

- Ecophito II’ busca disminuir en 50% el uso –en los próximos ocho años– de productos fitofarmacéuticos (plaguicidas y herbicidas de síntesis química). En el 2020, se debe haber alcanzado la mitad de la meta por medio de la generalización y la optimización de las tecnologías disponibles; el resto de la meta requiere cambios más profundos en los sistemas de producción, que se lograrán con nuevas normas de mediano y largo plazo y el aporte de la investigación científica.

- ‘Metanización’ privilegia la economía circular: busca aprovechar y valorizar los productos y subproductos de la producción agropecuaria para producir fertilizantes, energía, calor y nuevas ofertas de valor agregado.

- “Semillas y plantas para una agricultura sostenible” busca, a través de la protección a los recursos genéticos y la investigación, promover y aumentar la biodiversidad cultivada. El mejoramiento vegetal no se deja en manos exclusivamente del sector privado, e implica esfuerzos directos del Estado. Esta iniciativa también busca una mejor adaptación de las plantas al cambio climático.

- ‘Ambición bio’ es un programa que reconoce que los productos orgánicos tienen un espacio importante en el mercado. En Francia, 1,5 millones de hectáreas son ‘bio’ (5,7% de la superficie agropecuaria) y la demanda por sus productos sigue en auge.

Otros programas clave son la promoción de la producción de proteínas vegetales, el desarrollo de la agroforestería (en la que el árbol debe recuperar un espacio en todos los sistemas productivos), la promoción de la apicultura y el bienestar animal.

Y como gran eje central está su estrategia ‘Enseñar a producir de otro modo’. Hoy el 50% de la financiación a organizaciones y cámaras agrícolas se dedican a la agroecología. Y los resultados se comienzan a ver: 92% de agricultores dicen haber puesto en práctica por lo menos uno de los focos de acción de esta nueva revolución. Y en Colombia mientras tanto...

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