Juan Manuel Ramirez M.
columnista

El futuro de EE. UU.

La revisión de los TLC, el replanteamiento comercial con China y la reducción en impuestos hacen parte las propuestas del candidato republicano.

Juan Manuel Ramirez M.
Opinión
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
octubre 11 de 2016
2016-10-11 06:00 p.m.
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En el segundo debate presidencial en Estados Unidos, la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump ocuparon la atención del mundo en una batalla de adjetivos y acusaciones. Nada más parecido a una contienda electoral en un país del tercer mundo. Pocas propuestas, muchas interrupciones, preguntas sin responder y un sinsabor entre la opinión pública que tenía altas expectativas del debate. Mientras Trump se dedicaba a defenderse de las grabaciones en las que se refiere, de forma obscena, a las mujeres, Clinton hacía lo propio al recibir descalificaciones por denuncias a su esposo (Bill Clinton) por acoso sexual. Vaya escenario.

No son pocos los desafíos que tiene que enfrentar el próximo presidente de EE. UU. En la agenda está el restablecimiento de las relaciones con Cuba, tarea en la que el presidente Barack Obama ha avanzado en tiempo récord. Probablemente, al mandatario (sea Trump o Clinton) le quedará entre los retos el retiro del embargo a la isla. Tabién está la política migratoria, en al cual los dos candidatos tienen profundas diferencias. Para nadie es un secreto que en Norteamérica existen millones de indocumentados, que merecen resolver su situación a través de medidas progresistas.

Mientras la opción presidencial republicana aboga por expulsar a los migrantes, principalmente a los latinos y musulmanes, los demócratas consolidan su teoría de que en el siglo XXI hablar de muros o límites no tiene sentido.

Uno de los pocos temas de la agenda programática que se mencionó en el debate es el Obama Care. Se trata de un plan de salud que promueve la mayor cobertura entre los que tienen menores recursos. Allí también hay diferencias entre quien propone eliminar el programa y el que opta por fortalecerlo. La salud, aunque nadie lo creyera, es una de las grandes debilidades del sistema estadounidense.

Y en lo económico es donde tal vez se leen las mayores diferencias entre Clinton y Trump. La revisión de los TLC, el replanteamiento de las relaciones comerciales con China y una reducción en impuestos –fundamentalmente para los empresarios– hacen parte del ‘caballito de batalla’ del candidato republicano. Clinton, por su parte, promueve el libre mercado, el fortalecimiento de las relaciones con los actuales socios comerciales y el aumento de gravámenes para los que más perciben ingresos.

Recordemos que EE. UU. avanza hacia el camino de la recuperación económica, luego de la crisis del 2007, en la cual varias compañías del sector financiero entraron en quiebra; por eso, las propuestas asociadas a la generación de empleo tocan las fibras de los electores. El próximo presidente deberá recuperar la confianza de los ciudadanos y mantener buenas relaciones con América Latina.

Por ello, en medio de una agenda tan nutrida de temas, resulta un desperdicio que un debate presidencial se concentre en insultos y descalificaciones. Se pierde la atención sobre lo esencial y deja mucho que pensar entre los desesperanzados electores que esperan tener un mejor país.

Aún queda un mes en el que, como en Colombia, cualquier cosa puede suceder.

Juan Manuel Ramírez Montero
CEO de Innobrand
j@egonomista.com / @Juamon

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