Juan Manuel Ramirez M.
columnista

El futuro de las Fuerzas Armadas

Algunos consideran que Colombia entra en una fase en la que se reducirá el pie de fuerza. Nada más equivocado.

Juan Manuel Ramirez M.
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Juan Manuel Ramirez M.
febrero 06 de 2017
2017-02-06 09:41 p.m.
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Si hay algo que ha puesto a pensar al país es qué papel jugarán las Fuerzas Armadas (Policía, Ejército, Aérea y Naval) luego de implementado el proceso de paz con las Farc y ante una eventual negociación con la guerrilla del Eln. Algunos sectores de la opinión pública consideran que Colombia entra en una fase en la que se reducirá el pie de fuerza, o en el que no será necesaria la intervención militar en el territorio. Nada más equivocado.

Luego de 60 años de conflicto armado, Colombia se puede dar el lujo de decir que tiene una de las Fuerzas Armadas con mayor capacidad de despliegue y efectividad del mundo. En su trayectoria se cuentan operaciones de todo tipo, como es el caso de rescate de heridos y secuestrados, detección y erradicación de minas, infiltración de grupos terroristas, recuperación de zonas del territorio que estaban en el olvido, y, tal vez, la más importante victoria, que fue la eliminación de la capacidad de lucha de grupos al margen de la ley como era el caso de las Farc y que contribuyó directamente a esa ecuación que hoy nos permite hablar de una negociación exitosa de paz.

Y toda esa experiencia también se traduce en conocimiento del territorio colombiano.
Para nadie es un secreto que las Fuerzas Armadas resultan, en la mayoría de los casos, la única presencia del Estado en medio de la adversidad de la geografía de nuestro país.
Por eso, quedan muchas tareas como la ocupación del territorio abandonado por las Farc para garantizar la seguridad en el campo, la lucha contra las bandas criminales y los desafíos socioeconómicos, como el desminado o la construcción de infraestructura (torres de energía, vías rurales, puentes) en los que claramente la Escuela de Ingeniería del Ejército puede llevar a cabo una tarea loable.

No me extrañaría que las Fuerzas Armadas hoy contemplen y trabajen sobre una visión que se adapte a la nueva realidad del país. Y hay síntomas de ello, como las obras entregadas en zonas de frontera (puentes y carreteras rurales), en tiempo récord, y la profesionalización de los miembros de la institución. Imagínense que a través de esta entidad, el Estado pueda llevar infraestructura rural, facilitar el acceso de la salud, o los servicios básicos, a aquellas zonas de nuestro territorio, donde otras entidades del Estado difícilmente llegan. No se trata de que el Ejército abandone su papel principal, el de garantizar la seguridad de los colombianos, sino, por el contrario, de profundizar su capacidad de bienestar sobre el territorio.

En ese sentido, no es descabellado aprovechar la capacidad de todo este conocimiento y ponerlo en función de ese nuevo país al que le apuntamos. Dicen por ahí, que al soldado lo recuerdan en la guerra, pero lo olvidan en la paz, y tengo la convicción de que ese no será el caso en nuestro país.

Juan Manuel Ramírez Montero
CEO Innobrand / j@egonomista.com

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