Juan Manuel Ramirez M.
COLUMNISTA

Geolocalización y encuestas

Juan Manuel Ramirez M.
Opinión
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
julio 18 de 2016
2016-07-18 08:25 p.m.
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Culminaron los procesos electorales presidenciales en Perú, República Dominicana y de gobernadores en México, con un profundo protagonismo de las encuestadoras tradicionales que acertaron con los resultados más o menos esperados por todos. Ahora, la atención regresa a los comicios en Estados Unidos, donde Hillary Clinton quedó proclamada como candidata demócrata y Donald Trump entre los republicanos.

Hay que recordar que ese país es uno los principales socios comerciales de Colombia, tal vez el más importante de los cooperantes en temas de seguridad y defensa, y uno de los más antiguos aliados políticos. Estados Unidos resulta estratégico para el país en temas como la lucha contra los cultivos ilícitos, el crecimiento de la inversión extranjera, la apuesta por los proyectos más grandes de infraestructura, el aprovechamiento del Tratado de Libre Comercio y la puesta en marcha de iniciativas minero-energéticas.

Por eso, la importancia de estas elecciones en un país donde la población latina es determinante, pero, además, ha sido tema de discusión entre los candidatos. Una reciente encuesta, aplicada a través de teléfonos móviles por Adsmovil, en alianza con la Universidad de la Florida (FIU) a 9.000 personas aptas para votar en ese país, concluyó que la candidata demócrata supera al republicano con 60 por ciento del voto, frente a un restante 40 por ciento.

Hay dos cosas sorprendentes de este sondeo: en primer lugar, un amplio número de encuestados es latino, nada más parecido a la realidad estadounidense, y segundo, la encuesta fue aplicada a través de teléfonos móviles.

Me parece muy valioso que se cuente con herramientas de consulta ante la opinión pública que permitan conocer el posible voto del elector a través de móviles. Más interesante aún es que este tipo de encuestas se articulen con los resultados aplicados a través de los mecanismos tradicionales, basados en metodologías probabilísticas en terreno, o por teléfono fijo, casi que con mayor efectividad.

Hay que recordar que las encuestas enfrentan un inconveniente que se ha hecho más fuerte en los últimos años. Alrededor del 47 por ciento de los hispanos no tenía acceso a una línea telefónica fija (método más utilizado). Aunque esa cifra parece haber disminuido en los últimos años, el código de área que se asigna a los números de telefonía móvil no es un dato que pueda brindar con exactitud la ubicación del encuestado.

Si bien muchas empresas dependen de las encuestas que se realizan a través de llamadas a los teléfonos móviles, debido a la ley de protección de datos de 1991, las llamadas no se pueden automatizar. Por eso, para encuestar a 1.000 personas, algunas empresas tienen que hacer por lo menos 20.000 llamadas, todas ejecutadas por seres humanos y no por máquinas, lo que sugiere altas inversiones.

Ahora, con la geolocalización suministrada por los teléfonos móviles se podrá tener mayor certeza de la ubicación de los encuestados. Aunque muchas compañías usan esa tecnología para que sus anuncios lleguen a la persona correcta, todavía queda mucho camino para hacer que se reemplacen los métodos tradicionales. Ya es hora de que las encuestas sean más precisas y esa garantía la brindará la tecnología.


Juan Manuel Ramírez Montero
Consultor / j@egonomista.com

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