Juan Manuel Ramirez M.
columnista

Narcotráfico: ¿economistas o políticos?

A pesar de la millonaria inversión del Plan Colombia, este flagelo se mantiene. No hay que olvidar que este negocio es muy rentable.

Juan Manuel Ramirez M.
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
marzo 06 de 2017
2017-03-06 08:39 p.m.
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Debo empezar esta reflexión dejando claro que para Colombia es una vergüenza que, luego de implementar un millonario Plan Colombia, cuya inversión hasta el año pasado ascendió a los 17.000 millones de dólares (2000-2016), se concluya en el mayor fracaso en materia de lucha contra el narcotráfico de la historia desde la perspectiva del número de hectáreas sembradas a lo largo del territorio (se calculan entre 96.000 y 130.000 hectáreas). Permítanme sumar a este panorama un titular de esta semana en un diario nacional: “en promedio, cada día caen en el mundo cinco colombianos con droga”.

Nos queda muy difícil a quienes, desde las tribunas de opinión, nos dedicamos a contarle al mundo que Colombia está progresando y que el tema de las drogas está en el pasado. Pertenezco al club de los que se molestan cuando, con emoción, nos preguntan por aquella serie de Netflix que reivindica a los narcotraficantes colombianos como héroes. Pero necesitamos argumentos para el debate, y las cifras evidencian una realidad muy distinta a la que pretendemos mostrar.

Un interesante libro de mi colega de The Economist, Tom Wainwright, denominado Narconomics, deja claro que la lucha contra el narcotráfico debería darse desde la perspectiva del negocio y no exclusivamente desde la política o lo militar. El investigador subraya que para hacer un kilo de cocaína se necesitan hojas de coca, que en Colombia valen 500 dólares. Luego, en Estados Unidos –a donde mayormente se exporta– un kilo de cocaína vale 150.000 dólares; así que, incluso aunque se doble el precio de la coca, el valor de la cocaína solo subiría hasta 150.500 dólares.

Como si esto fuera poco, señala el autor, por cada millón de dólares que se gastó para hacer frente a la producción en Suramérica, la cantidad de cocaína consumida en Estados Unidos cayó en 10 kilos; por cada millón de dólares que ese país invirtió en educar a los niños para no consumir drogas, el consumo se redujo en 20 kilos, y por cada millón de dólares que se destinó al tratamiento de adictos, el consumo bajó en 100 kilos.
La lucha contra el narcotráfico merece un replanteamiento estructural desde la estrategia contemplada para erradicar el fenómeno, que, a su vez, exige entender cómo funciona el negocio. No es tan cierto que aquí se dé aquella ley de oferta y demanda que dice que al reducir la producción se incrementa el precio final y disminuye el consumo, porque el negocio es tan rentable que aun en esas condiciones, el valor de venta no se afecta.

Por supuesto, resulta esperanzador que luego de la firma del proceso de paz la erradicación manual vaya a contribuir con este propósito, pero no podemos ser ingenuos frente al hecho de que un negocio tan rentable pueda ser sustituido en el corto plazo sin medidas estructurales. Pretender erradicar 70.000 hectáreas manualmente este año no solo es un absurdo, sino que, además, resulta un mensaje incierto para quienes exigimos argumentos sólidos en relación con la lucha contra el narcotráfico. Sin lugar a dudas, junto con la corrupción, este será un ‘caballito de batalla’ para las próximas elecciones presidenciales.

Juan Manuel Ramírez Montero
CEO de Innobrand / j@egonomista.com

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