Juan Manuel Ramirez M.
columnista

Robo de celulares

Uno de los fenómenos que más aqueja a las ciudades es la inseguridad, particularmente en lo que refiere al robo de celulares.

Juan Manuel Ramirez M.
Opinión
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
julio 17 de 2017
2017-07-17 08:58 p.m.
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Uno de los fenómenos que más aqueja a las ciudades es la inseguridad, particularmente en lo que refiere al robo de celulares. Por eso es una buena noticia que el país haya endurecido su lucha contra el hurto, y bloqueara 9,71 millones de teléfonos (por robo, extravío, no homologación o irregularidades en el código de identificación Imei, que es similar a la cédula) entre agosto del 2015 y mayo del 2017, en el marco de la Estrategia Nacional Contra el Hurto de Celulares liderada por MinTIC y la CRC (junto con los operadores).

Hay que destacar que entre los años mencionados, los colombianos registraron el código Imei de 49,6 millones de equipos para evitar el bloqueo de su teléfono, una medida que tenía el propósito de identificar la procedencia y el propietario de cada uno de los teléfonos que funciona en las redes del país. Teniendo en cuenta que algunos usuarios omitieron este mandato fueron bloqueados 4,6 millones de equipos solo por no registro.
En ese sentido, los teléfonos con Imei sin formato, es decir, con un identificador incorrecto (con menos de 15 dígitos o con caracteres alfabéticos), y que posiblemente han sido alterados, no son permitidos en las redes móviles.

Y es que no se trata de un fenómeno cualquiera. De hecho, los primeros cuatro meses del 2017 se contabilizaron unos 424.000 equipos robados, de los cuales 7 de cada 10 son vendidos al exterior, según cifras de Mintic. Entre los principales destinos de estos dispositivos está Venezuela, en donde el precio de los artefactos tecnológicos ha alcanzado cifras récord, debido a los sorprendentes niveles de inflación. La preocupación de autoridades y expertos es que de continuar esta tendencia, de acuerdo con, Colombia cerrará el año con 1,2 millones de unidades hurtadas, generando un impacto para la economía nacional que supera el billón de pesos.

A juicio del Gobierno, el fenómeno del robo de celulares se debe enfrentar en toda su cadena, desde el delincuente en la calle, el que recibe, manipula y reprograma los teléfonos, hasta el que los vende en el mercado interno o en el exterior. Y tienen la razón, mientras el delito siga siendo un negocio lucrativo, las organizaciones delincuenciales se mantendrán al frente en su actividad. Por eso es que la estrategia con la que se ha cumplido la tarea efectivamente por parte de Gobierno y operadores, apuntaba a que los usuarios registraran el código Imei de los equipos ante sus operadores.

El desafío es enorme desde la perspectiva de las autoridades. La Policía Nacional tendrá que hacer lo propio en relación con la presión sobre las bandas delincuenciales y los tribunales garantizar cero impunidad con este tipo de delitos. Si el robo de celulares se constituye en una actividad ilegal de menor peso, sobre la cual el delincuente no teme, entonces, las capturas no tendrán sentido en ningún momento. Un gran avance constituye el bloqueo de todos estos teléfonos con irregularidades, pero ahora el reto debe apuntar a cerrarle el camino a los delincuentes que persisten en el robo de celulares.

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