Juan Manuel Ramirez M.

‘20 años no es nada’

Juan Manuel Ramirez M.
Opinión
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
diciembre 24 de 2014
2014-12-24 12:52 a.m.
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Ahora que escribo mi última columna del año y se me quedaron tantos temas en el tintero, hay que decir que el 2014 quedará en el recuerdo por ser el año en el que la expectativa para el sector hidrocarburos cayó a su peor nivel (precio del crudo por debajo de los 60 dólares, meta inferior al millón de barriles y la salida de algunas compañías del país); la desaceleración de la economía hasta el 4,3 por ciento (un tercer trimestre regular en comparación con el 2013), y el dólar se disparó a un punto lejano de cualquier pronóstico (superior a la barrera de los 2.400 pesos). ¿Qué se puede decir? Pudo ser peor.

Seguimos sin el metro de Bogotá, el túnel de La Línea está a un kilómetro de ver la luz, la industria continúa reclamando una política pública que los proteja, la salud sigue enferma y todos los días nos inyectamos gotas de optimismo para obligarnos a seguir creyendo en el proceso de paz. Es como si este año, al igual que las últimas dos décadas, el país caminara a un paso menos rápido que otros de la región. Como si estuviéramos congelados en uno de esos largos capítulos de los libros que quisiéramos saltar.

¿Acaso es que 20 años no son nada? En efecto, no lo han sido ni para mi amigo Vladdo –que lanzó su libro hace algunos días con esa sugestiva frase– ni para muchos de los colombianos que hemos sido testigos de un país que piensa como rico, pero vive como pobre. Recuerden ustedes que en la década del 70, el brillante Álvaro Gómez planteaba que la guerra contra el Narcotráfico estaba perdida.

Desde entonces ya se hablaba de la legalización de las drogas. Hoy, 30 años después, el tema es prohibido en el Legislativo. Y también lo son otros proyectos como el aborto o la unión civil para parejas del mismo sexo. Como si la era de la caberna aún no hubiera terminado.

Claro que hemos recuperado la fe de creer en un país por el que nadie daba un peso hace 15 años. Y la Colombia de hoy es mucho mejor que la de ayer, pero créanme que el ritmo es inferior al resto de la región (y eso no se ve reflejado en el PIB). De alguna manera, todos han ocupado el lugar de la historia que les tocó. Mientras Andrés Pastrana tuvo que demostrarle al país que ceder territorio a las Farc no era la salida y luego promover el Plan Colombia, Álvaro Uribe doblegó al grupo guerrillero hasta arrodillarlo y debilitarlo; eso permitió que Juan Manuel Santos hoy tuviera unas condiciones relativamente aptas para buscar la salida negociada.

En el 2035, cuando el nieto de Gustavo Petro esté entregando el metro de Bogotá y el presidente Galán haya inaugurado por quinta vez el último tramo del túnel de La Línea, diremos que el tiempo es solo una ilusión. Seguiremos los colombianos teniendo esa casta para sonreír en medio de la adversidad, para sobrellevar nuestras tristezas y la capacidad para seguir ocultando el polvo bajo la alfombra, mientras seguimos soñando con que todo puede ser mejor. Es que realmente 20 años no son nada. ¿O no, Vladdo?

Juan Manuel Ramírez Montero
Consultor privado
ibaweb@hotmail.com
 

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