Juan Manuel Ramirez M.

Aluscinante

Juan Manuel Ramirez M.
Opinión
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
octubre 28 de 2014
2014-10-28 12:47 a.m.
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Cuando uno cree que empieza a perder la capacidad de asombro por cuenta de tantas noticias a las que nos tienen acostumbrados en Colombia, resultan hechos inesperados. Hace unos días tuve la oportunidad de visitar India. En realidad, tenía pocas expectativas. ¿Qué puede ser nuevo o distinto a mi cotidianidad? La respuesta, todo.

Basta con bajarse del avión y subirse a un taxi. El conductor, en el lado opuesto del vehículo, pita con entusiasmo cada vez que pasa por el lado de otros carros. Al ruido se suma una nube gris permanente, producto de la contaminación que deja entrever una serie de construcciones que evidencian el crecimiento en infraestructura de ciudades como Nueva Delhi o Bombay.

A través de la ventana de mi taxi puedo ver niños corriendo que aprovechan el rojo del semáforo para pedir dinero. La pobreza en su máxima expresión con un valor diferenciador. Una sonrisa permanente que acompaña sus rostros, la capacidad de sobrellevar las tristezas y la disposición permanente al lente de mi cámara. Les encanta que les tomen fotos.

En India todo es grande y abundante. La pobreza y la felicidad. La suciedad y la arquitectura inglesa. La humildad y el respeto. La belleza y la religión. El machismo y la espiritualidad. Los perros tirados en las calles y las especias en su comida. Los problemas y las inversiones. Los contrastes. Mientras Mahatma Gandhi está en todos los billetes y en varias casas museo algunos quienes prefieren recordar al exprimer ministro Pandit Nehru, cuando de independencia (1946) de la colonia inglesa se trata. Más sorpresas.

Con 1.300 millones de habitantes (377 por kilómetro cuadrado), 23 idiomas oficiales, 8 religiones, 35 Estados y territorios especiales, 1,8 billones de dólares en PIB (puesto 10 a nivel mundial) y un crecimiento económico del 5 por ciento, India estrena un primer ministro, Narendra Modri, reformador. Y lo necesitan. Porque los desafíos que aún quedan en este país son profundos.

Desde Nueva Delhi, donde está la sede del Gobierno, se están abriendo a nuevos mercados, están promoviendo las inversiones de todo tipo, están acercando su país al mundo y buscan seguir creciendo en producción. Eliminaron los controles a los precios del diésel, los privados ahora podrán entrar al negocio de la minería y comercialización del carbón y, particularmente, con América Latina tienen un interés especial. Con la reforma fiscal y la modernización energética esperan reducir los permanentes apagones.

Es un país de mil colores con historias a donde se quiera mirar. Exótico. Diferente. Religioso. Toda una experiencia de vida. En la ciudad de Agra, por ejemplo, está la prueba fehaciente de la capacidad desbordada para construir un Taj Mahal que representa la grandeza de un Majarash o emperador que nunca superó el luto por la muerte de su esposa. A pocos metros, un anillo de pobreza con gente amable, pero esperanzada. Imprimí esta foto y recordé que había tomado una muy parecida aquí en Colombia. ¿Contraste, sorpresa o una prueba de humildad? Volveré.

Juan Manuel Ramírez Montero
Consultor
@Juamon


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