Juan Manuel Ramirez M.

El plan

Juan Manuel Ramirez M.
Opinión
POR:
Juan Manuel Ramirez M.
febrero 08 de 2016
2016-02-08 06:40 p.m.
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Durante 15 años, el Plan Colombia fue la herramienta que dejó trazada el presidente Andrés Pastrana –luego de unas fallidas negociaciones con las Farc–, y que hábilmente aprovechó el presidente Álvaro Uribe para debilitar a ese grupo guerrillero. Mediante este programa de cooperación, sumado a la agenda pública asociada al componente de seguridad, Colombia recuperó su territorio y, por qué no decirlo, la confianza en las instituciones. Recuerdo particularmente el signo con el pulgar que en las carreteras comenzaron hacer los ciudadanos. Un símbolo de que ya no estaban solos cuando viajaban.

Pero en ese panorama armado no se podía quedar el país para siempre. Y fue entonces cuando llegó el presidente Juan Manuel Santos, que había sido un aguerrido ministro de Defensa, para comenzar un Gobierno que se la jugó con un nuevo proceso de paz. Esta vez, unas negociaciones alejadas de todo aquel que pudiera hacerles daño, en manos de expertos en conflicto armado y con la novedad de incluir a las Fuerzas Armadas en los diálogos.

Hay que reconocer, en la conmemoración y cierre de este programa de cooperación estadounidense, y a propósito del libro de Julio Sánchez Cristo, que aunque no se logró una disminución en la presencia de cultivos ilícitos, sí fue un éxito el fortalecimiento de las instituciones como actor del orden y la seguridad en el territorio. Para no ir tan lejos, el plan dejó más de 93.000 capacitaciones a los miembros de las Fuerzas Armadas, 95 lanchas, 53 helicópteros, cerca de 30 aviones y 8 barcos comprados para las operaciones en el territorio.

Que quede claro que Colombia pasó de ser una nación fallida a un país esperanzado y con nuevos desafíos. Con la posibilidad de pensar en otros problemas, de asumir con capacidad la defensa de su territorio y con la nobleza de dialogar en el marco de la democracia y la institucionalidad. Y resulta toda una odisea el hecho de que un presidente arriesgue su capital político en unas negociaciones con tantos enemigos.

El Plan Colombia representó una inversión acumulada de 9,9 billones de pesos. En el año 2000, cuando comenzó ese programa de cooperación estadounidense, el país tenía alrededor de 160.000 hectáreas sembradas de coca. Hoy, década y media después se mantiene la mitad de esa cifra, con un promedio de 80.000 hectáreas sembradas por año. Y ni qué decir de las incautaciones que mientras en el 2000 ascendieron a 95 toneladas, en el último año las operaciones de las Fuerzas Armadas dejaron 252 toneladas incautadas de coca. Una derrota en materia de erradicación de cultivos y presencia de cocaína.

Hace unos días estuvo en Estados Unidos el presidente Juan Manuel Santos, acompañado de una delegación de empresarios, periodistas y líderes de diferentes sectores sociales. Me parece un triunfo diplomático que se haya dejado claro que el país tiene una voluntad de paz, y que se está buscando un gran consenso a favor del perdón y la reconciliación.

Ahora habrá que pensar en el ‘Plan Paz Colombia’, que permita armar a cada ciudadano de educación, salud, becas, servicios básicos, calidad de vida, oportunidades de progreso y sueños. Ese debe ser el norte al que le debemos apuntar.

Juan Manuel Ramírez Montero
Consultor / j@egonomista.com

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