Juan Martín Caicedo Ferrer

Un clamor nacional

Si el país desea beneficiarse de los TLC, debe implementar un sistema de transporte multimodal.

Juan Martín Caicedo Ferrer
POR:
Juan Martín Caicedo Ferrer
junio 05 de 2012
2012-06-05 02:01 a.m.
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El pasado 15 de mayo entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos, un acuerdo que le ofrece al país un mercado potencial de 310 millones de habitantes, con un PIB per cápita de 46.800 dólares.

Llegó el TLC –que inició negociaciones en el 2004– y Colombia no ejecutó a tiempo las obras de infraestructura que requieren los empresarios para llevar sus productos a puertos y aeropuertos, de forma competitiva.

Para la Cámara Colombiana de Infraestructura (CCI) la inversión en infraestructura debe constituirse en un clamor nacional liderado por el Gobierno del presidente Santos, empresarios, inversionistas, gremios y todos los colombianos. El llamado que hace la CCI es para priorizar las obras en los dos corredores arteriales que conducen a los puertos, vale decir Bogotá-Buenaventura y Bogotá-Costa Caribe. Colombia debe hacer que la conectividad sea una realidad, contribuyendo así con la competitividad de todos los sectores disminuyendo costos de logística en el transporte.
En el tema aeroportuario las inversiones están realizándose, y amen de las inquietudes de las diferentes autoridades locales y de la visión estratégica de Aerocivil, se está buscando ampliar algunas obras de las concesiones contratadas con una óptica de largo plazo que integra las decisiones tomadas frente al comercio internacional, en donde no podemos seguir con aeropuertos de segunda cuando estamos compitiendo con grandes capitales.

En cuanto a las concesiones portuarias, a través de una inversión total que ha aumentado en 10 años un promedio del 95 por ciento anual en estas terminales, cerca de 1.000 millones de dólares, y la eficiencia de los puertos, estamos siendo competitivos. La problemática se centra en lograr abaratar el desplazamiento de la carga entre el centro del país y los puertos, por vía terrestre, férrea o fluvial.

Es prioritario que el Gobierno impulse el avance de obras como el corredor vial Bogotá-Buenaventura, el cual presenta graves atrasos en los cuatro contratos de ‘obra pública’ que se ejecutan entre Loboguerrero y el Puerto, por dificultades en lo social, predial y ambiental. Los tramos entre Ibagué-Cajamarca y Calarcá-La Paila, que no han sido contratados aún como ‘dobles calzadas’, y tampoco el segundo túnel de La Línea. Igualmente es imperante superar las dificultades prediales para rematar, cuanto antes, la doble calzada Bogotá-Girardot.

En cuanto al corredor vial Bogotá-Costa Caribe, Ruta del Sol, debe superarse rápidamente el impasse con el licenciamiento ambiental, y aprovechar, si es posible jurídica y técnicamente, la redefinición de los primeros 20 kilómetros entre Villeta y Guaduero, cerca de Bogotá, para construir una carretera que contribuya a racionalizar los costos de transporte y los fletes. Asimismo, es estratégico que el Ministerio del Interior otorgue la certificación a nueve comunidades, que no estaban previamente identificadas en los estudios del tramo tres de Ruta del Sol, para evitar un nuevo obstáculo en el desarrollo de esta vía.

El rescate del Ferrocarril Central, la construcción del tramo férreo del Carare y la recuperación integral del río Magdalena son fundamentales para garantizar la movilización de la carga con fletes más competitivos. Si el país desea apuntársele efectivamente a la competitividad y beneficiarse realmente de los TLC, debe implementar un sistema de transporte multimodal, como lo han hecho los países más exitosos en el intercambio de bienes y servicios. La construcción de la infraestructura vial es clamor nacional. ¡Manos a la obra!
JUAN MARTÍN CAICEDO FERRER

PRESIDENTE EJECUTIVO DE LA CÁMARA COLOMBIANA DE LA INFRAESTRUCTURA

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