Juan N. Cento

Grandes pasos en el comercio

Juan N. Cento
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Juan N. Cento
enero 10 de 2014
2014-01-10 01:05 a.m.
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La VII Cumbre Empresarial China-América Latina y el Caribe reunió, en Costa Rica, a centenares de líderes gubernamentales, empresariales y académicos. Los participantes estaban resueltos a fomentar los grandes pasos dados en los últimos años en el comercio, una evolución que es particularmente significativa, en vista de los persistentes efectos de la recesión global.

En la década pasada, el comercio entre China y América Latina y el Caribe (LAC) aumentó cerca de 25 por ciento anualmente, creando millones de nuevos puestos de trabajo y alimentando la capacidad adquisitiva de la clase media.

La fuerza impulsora de este incremento ha sido el consumo chino de energía, minerales y materias primas, así como la demanda de manufacturas chinas por parte de LAC.

El estrechamiento de lazos entre China y LAC, ha estimulado el crecimiento explosivo de estos mercados en desarrollo, probando una vez más que la dinámica del comercio global está pasando ahora a países y regiones anteriormente excluidos.

Empresas de todos los tamaños de LAC, que participan en el comercio con China, se benefician de este crecimiento. Según la Cepal, el PIB de LAC había estimado ganancias de 4 por ciento en el 2013 –un progreso significativo en comparación con años anteriores–. Y China –la segunda mayor economía del mundo– superará a EE.UU. como el mercado o país con mayor poder adquisitivo para el 2017.

No obstante, a pesar del sostenido crecimiento, persisten los desafíos. Si bien el comercio de China con Brasil y el resto de la región sigue creciendo, esta se enfrenta aún a varios retos relacionados con la optimización de su presencia en el comercio internacional, algunos de ellos discutidos en la cumbre.

En particular, muchos países de América Latina y el Caribe siguen manteniendo políticas que ponen barreras al libre comercio.

Es aplaudible las políticas gubernamentales que hacen que sea menos costoso y más fácil para las empresas manufactureras obtener los bienes intermedios necesarios para la producción, con el fin de aumentar su competitividad global.

Asimismo, si bien muchas compañías chinas han invertido directamente en en la región, lo contrario no es cierto en relación con la inversión directa de LAC en China. Varias de las barreras para hacerlo implican diferencias culturales, de idioma y geográficas.

Pero otras incluyen restricciones sobre ciertos tipos de inversiones en el país –los obstáculos que la cumbre y otras iniciativas interregionales se esfuerzan por superar–.

Claramente, en el mundo interconectado de hoy, los países que quieren ser exportadores eficientes deben ser también importadores eficaces.

Durante mucho tiempo, hemos apoyado los TLC de Latinoamérica, en especial los que se encuentran vigentes en Colombia, y las reformas reglamentarias, como formas de seguir facilitando el acceso eficiente y equitativo a todas las oportunidades de mercado.

En China y América Latina y el Caribe –y en todo el mundo–, hay oportunidad de aumentar la expansión y la prosperidad. Colaboremos todos para aprovechar plenamente el buen trabajo que la Cumbre Empresarial China-América Latina y el Caribe está realizando en favor de la creciente competitividad de nuestras economías, marcadas por sus ideas afines y su creciente integración.

Juan N. Cento

Presidente regional de FedEx Express para la División de A. Latina y el Caribe

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