Juan Pablo Campos

¿Cómo nos impacta la apuesta de Abe?

Juan Pablo Campos
POR:
Juan Pablo Campos
mayo 09 de 2014
2014-05-09 12:58 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/22/56cb4082a928c.png

Llegó la hora cero para el aumento del impuesto a las ventas en Japón. Pasó del 5 al 8% el primero de abril, y está previsto que suba al 10% en octubre del 2015. El último incremento fue en 1997, cuando subió del 3 al 5%. Anticipando el hecho, el índice comercial registró un crecimiento del 26% en febrero, comparado con el mismo mes en el 2013. Se percibe gran nerviosismo entre los japoneses del común, pues el acompañamiento que buscaba el primer ministro Abe en aumentos salariales no se ha dado.

En términos reales, la capacidad adquisitiva de los japoneses ha disminuido casi 5% en los últimos años, a causa de la devaluación del yen y el impacto inflacionario en los productos de la canasta familiar. Hay que recordar que Japón importa buena parte de sus fuentes de energía y los alimentos que consume. Esto en sí, ya era equiparable a un impuesto para los consumidores japoneses.

Así pues, la apuesta de Abe por mantener la propuesta de aumento del IVA hecha por su antecesor, el primer ministro Noda, es la amenaza más grande a su programa de incentivos económicos conocidos como ‘Abenomics’. Indiscutiblemente, la industria japonesa y la bolsa de valores se han beneficiado, pero está por verse si esto se traduce realmente en incrementos salariales y crecimiento sostenido en el consumo. Bloomberg hace notar que hay mayor participación en inversiones bursátiles por parte de extranjeros que japoneses, dando a entender que hay más escepticismo entre los mismos nipones sobre el futuro inmediato de la economía.

¿Y en qué nos afecta todo esto a nosotros? En términos macroeconómicos, queremos que la tercera economía más grande del mundo siga su curso de recuperación y crecimiento. En el contexto asiático, también nos interesa un Japón fortalecido frente a una inminente desaceleración económica China. En el plano bilateral, nos interesa un Japón con buena capacidad de compra de alimentos, minerales e hidrocarburos, flores frescas y procesadas, manufacturas de alta gama, entre otros.

Recientemente, Japón ha reaccionado a la agresividad China por asegurar el suministro de materias primas alimenticias y energéticas, fuentes de agua e inversiones portuarias estratégicas que le permitan dominar el intercambio comercial en el mundo. Hoy, es más viable plantear proyectos productivos e inversiones conjuntas con Japón, asegurando no solo su conocimiento, si no el compromiso de compra a largo plazo. En el contexto de un TLC con Japón, Colombia debe negociar pensando en lo que realmente le puede vender.

La embajadora Patricia Cárdenas, quien ha liderado exitosamente nuestra misión diplomática en Tokio desde el 2006, ahora ha sido nombrada en Brasil. Esperamos que en su reemplazo, el Gobierno Nacional designe a un embajador conocedor de la cultura y, sobre todo, de los temas comerciales. Sigo pensando que los TLC son buenas plataformas de negocios, siempre y cuando los empresarios tengan un acompañamiento institucional que garantice la admisibilidad a los productos que queden incluidos y desgravados en el acuerdo. Sigo viendo un Gobierno desconectado de sus instituciones y sus gremios. El abismo entre la Colombia que vendemos, con la que negociamos los TLC, y la Colombia real, es enorme.

Como en Japón, en Colombia somos más escépticos sobre nuestro futuro inmediato, que los extranjeros. Esperemos que en ambos casos, prime la sabiduría de los extranjeros visionarios.

Juan Pablo Campos

Empresario, especializado en comercio con Asia

campos@colombiasialink.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado