Hacia una nueva economía… así nos pongamos bravos los economistas

Con la revolución de la economía digital también se darán ganadores entre empleados y empresarios.

Economía digital

Algo necesario para dar paso a la evolución de la humanidad, y lo es ahora, solo que a una mayor velocidad como característica principal de la era digital.

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Opinión
POR:

Carlos E. Meneses
@mbacarlosmenese
febrero 21 de 2016 - 10:34 p.m.
2016-02-21

La economía digital es un tema controversial en nuestros días. Resulta oportuno mencionar que la discusión acerca de la economía mundial surgió durante la revolución industrial, a mediados del siglo XVIII, en Gran Bretaña y se extendió a Europa a inicios del XIX.

La industria y sus nuevos modos de producción, nuevos empleos y otros que acabaron siendo obsoletos o el surgimiento de una nueva máquina que reemplazó el oficio de muchos trabajadores, llevó a establecer un nuevo modelo económico, en el que alguien, necesariamente, salía perjudicado.

No obstante, con esta revolución también se dieron ganadores a lo largo de la historia, ya fueran estos empresarios o empleados.

La cuarta revolución industrial está aglomerando una serie de problemas similares al pasado. Problemas que, a su vez, son aprovechados e identificados como fallas del nuevo mercado, mientras florecen nuevos modelos de negocio.

Queda claro, entonces, que las leyes actuales que rigen el comercio ya no son suficientes y empiezan a promover un ambiente ‘ilegal’, en el que se apaciguan la creatividad, la innovación y por ende el verdadero aprovechamiento de las tecnologías. Claro está que ‘en río revuelto’.

La cuarta revolución industrial fue uno de los grandes temas en Davos, durante la reunión del World Economic Forum, destacando de su informe “el futuro de los trabajos”, que invita a las industrias a prepararse para la imparable llegada de esa cuarta revolución industrial, impulsada por un abatible uso de las tecnologías y la digitalización de la industria.

Tal parece que esta digitalización provocará la pérdida de 7,1 millones de empleos y creará dos millones de nuevos empleos. Y 68 % de los niños que actualmente están en las escuelas trabajarán en cargos que aún no existen. Las alertas están dadas para toda la comunidad académica, para gremios, gobierno y sociedad en general.

Nueva regulación, nuevos empleos, nuevas industrias, nuevos modelos educativos han sido discutidos en el pasado y en cada uno de los momentos históricos.

Algo necesario para dar paso a la evolución de la humanidad, y lo es ahora, solo que a una mayor velocidad como característica principal de la era digital.

¿Descabellada la idea de replantear el modelo económico clásico basado en la producción y el consumo? Tal vez ahora sea el tiempo y el momento preciso en que no es descabellado incluir dentro de esta relación binaria una tercera variable, cuya función es equilibrar las cargas, especialmente, cuando existen picos en el consumo y, a posteriori, se presenta un exceso de capacidad instalada.

Esta variable que se encuentra dentro de un ecosistema digital, bien podrá ser la colaboración.
Una plataforma colaborativa que regule y reactive la capacidad instalada y ociosa, le dará un verdadero sentido al consumo racional responsable y, por ende, a la producción racional.

En conversaciones con Neal Gorenflo, cofundador de Shareable, uno de los máximos exponentes a nivel mundial sobre la economía colaborativa, argumenta que la colaboración ha sido siempre una característica propia del ser humano.

Reforzando su posición, podríamos decir que es una característica casi primitiva. Pero el individualismo, el egoísmo -como se describe en La teoría de los sentimientos morales de Adam Smith- se resume en que es una característica necesaria para la supervivencia del hombre. Así pues, la colaboración ratifica este argumento.