Julián Domínguez Rivera

¡Por los emprendedores!

Julián Domínguez Rivera
Opinión
POR:
Julián Domínguez Rivera
julio 15 de 2015
2015-07-15 03:09 a.m.
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La fortaleza de una economía se fundamenta en gran medida en la existencia de un tejido productivo diverso, fuerte y compuesto por un destacado número de empresas.

En 2014 en Colombia se crearon 301.334 unidades empresariales y si bien en el primer semestre de este año esta dinámica disminuyó en un 15,9 %, lo cierto es que el país se caracteriza por su alto emprendimiento.

Según el más reciente estudio GEM Colombia, elaborado por las universidades de los Andes, del Norte, Icesi y Javeriana - Cali, en el país existe una positiva inclinación hacia la actividad empresarial: el 54,5 % de los encuestados en 2013 para esta investigación expresó su firme intención de crear una empresa en los próximos tres años, lo que revela una alta confianza en las propias capacidades para el emprendimiento, porcentaje que es mucho mayor aquí que en economías desarrolladas.

Con todo, la dinámica empresarial del país lejos de ser estática se caracteriza por el movimiento constante entrada y salida de firmas. Este movimiento supone la desaparición de empresas y la creación de nuevas, y debe ser entendido como la evolución del tejido empresarial dado que para que una empresa se consolide influyen muchos factores, y lejos de considerarse negativo que un emprendimiento fracase, puede ser el germen de una iniciativa exitosa de alto impacto.

La creación de nuevas firmas es el resultado de la generación de oportunidades para el emprendimiento combinadas con disponibilidad de recursos, conocimientos, habilidades y motivación para explotarlas. Depende, entonces, del espíritu emprendedor y de las características del entorno económico que hace que se demanden nuevos productos y servicios.

En este contexto, lo importante de la actual coyuntura económica es que se logre aprovechar creativamente para alcanzar lo que algunos países han hecho por su eficiencia productiva.

La caída de los precios del petróleo, que generará un crecimiento menor este año, es la oportunidad para mirar la focalización y diversificación de la producción nacional lo que conllevará el fortalecimiento del tejido empresarial.

Una tendencia interesante que mostró la demografía empresarial el año pasado es la constitución de empresas de carácter tecnológico, servicios, logística o de entretenimiento, que muestra nuevos sectores.

Lo anterior y buscar que las regiones apuesten, a través de sus planes de competitividad, a focalizarse en clúster en determinados sectores y el empoderamiento que de estos haga toda la sociedad, son caminos importantes a recorrer.

Aspectos como la estabilidad institucional, el financiamiento, las políticas gubernamentales y los programas orientados a la creación de empresas juegan un papel importante para el surgimiento de nuevas oportunidades de negocio.

Del mismo modo, la cultura empresarial, las capacidades de innovación, la estructura sectorial de la actividad económica, el grado de competencia de la industria y hasta los movimientos de la población constituyen determinantes del proceso de creación de empresas.

Entender estos aspectos no solo es necesario para el diseño de políticas de apoyo al sector productivo, y en este sentido es una excelente noticia la reciente aprobación de un Conpes, liderado por el presidente Juan Manuel Santos, con beneficios tributarios a las empresas que inviertan en innovación, sino para entender la complejidad del mundo del emprendimiento con el fin de que la sociedad asimile de una mejor manera lo que hay detrás de los triunfos y fracasos empresariales.

Julián Domínguez Rivera

Presidente de Confecámaras

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