Julián Domínguez Rivera

Gestión pública y competitividad

Julián Domínguez Rivera
POR:
Julián Domínguez Rivera
diciembre 12 de 2013
2013-12-12 03:06 a.m.
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Al hablar de la eficiencia del Estado en la ejecución de las acciones que requiere el país para dar el salto hacia su desarrollo, es fundamental referirse a la fortaleza institucional. En Colombia, esta viene quebrantándose, en ocasiones de manera imperceptible, pero preocupante debido a que se está generando un vacío en el ejercicio de la ‘política’, no la electoral, sino la que tiene que ver con el adecuado manejo de los intereses y el bienestar colectivo.

En este marco, el ejercicio de la ‘política’ (insisto, la no electoral) está siendo suplantado por grupos de la sociedad que no hacen parte directa de las instituciones, pero que están logrando con sus presiones poner contra la pared a la comunidad colombiana con consecuencias graves para el funcionamiento de la democracia, la estabilidad y el desarrollo económico, y el ejercicio mismo de la política partidista. Lo que ocurrió, por ejemplo, con los paros fue patético.

Colombia debe definir cuál es el camino que quiere seguir y mirar el infortunado ejemplo de naciones que optaron por la destrucción de confianza o la debilidad ante grupos de presión, en detrimento de la apuesta por una nación que hace la tarea de manera juiciosa para ser más competitiva, confiable y armónica.

Solo en los entornos que permitan el empresarismo de una forma eficiente se produce también eficiencia y una mayor productividad, y garantizar esos adecuados ámbitos proviene de una institucionalidad pública fuerte, que debe propiciar la perdurabilidad empresarial, la cual, para el caso nuestro, sigue siendo baja, con un promedio de 12 años y medio de vida.

El Sistema Nacional de Competitividad e Innovación busca que nuestro país desarrolle acciones que le permitan un crecimiento de su PIB por encima del 6% a lo largo de los próximos 20 años. Con todo, los cálculos indican que en las próximas décadas el promedio de crecimiento será del 4%, que no es pésimo, pero no permitirá alcanzar los objetivos propuestos de ser una nación más desarrollada.

Colombia debe, entonces, hacer cosas más heroicas si quiere ser más eficiente y crecer. Las economías en desarrollo del mundo van a crecer en mayor medida en Asia que en América Latina, básicamente porque en nuestra región seguimos postergando u obstaculizando las acciones que nos permitan transformarnos para competir.

Un importante desafío es cerrar las inmensas brechas que tiene Colombia en sus regiones y al interior de las mismas. Entre los temas clave en los cuales hay que trabajar está la educación, ya identificado en mediciones de competitividad y recientemente demostrado por el Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (Pisa), en el que salimos rajados.

Colombia no solo debe adaptarse a los cambios que se están generando en el mundo, sino correr a gran velocidad. Para ello, requiere una institucionalidad fuerte y evitar que unos pocos intenten pescar en río revuelto, lo que los beneficia en el corto plazo, pero perjudica enormemente a nuestra nación.

¿El camino de nuestra sociedad es ceder ante los grupos de presión? No lo creo, y no debe ser esta una tarea solo del Gobierno, sino que debe contar con el respaldo de los colombianos a los que les preocupa el futuro de su país.

Julián Domínguez Rivera

Presidente de Confecámaras

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