Julián Domínguez Rivera

¡Justicia!

Si el país no es competitivo en materia de justicia, tendrá graves repercusiones.

Julián Domínguez Rivera
POR:
Julián Domínguez Rivera
febrero 01 de 2013
2013-02-01 12:30 a.m.
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Varios analistas dicen que las perspectivas de crecimiento del país son menores a las del 2012. Razones: reducción del consumo interno, merma en el precio de varios productos de exportación y revaluación, contracción de los mercados, y signos de enfermedad holandesa.

Entonces, el 2013 es un año para profundizar la eficiencia productiva, para lo que es indispensable volver a los factores que conspiran contra la competitividad del país. Por estar atentos a los pilares de la competitividad, como la infraestructura, educación o innovación, se deja al margen ni más ni menos que la administración de justicia. 

No hay duda de la importancia de quienes prestan este servicio tan esencial, que gravita en torno a los derechos personales, la propiedad, la libre competencia, el derecho de asociación, la iniciativa empresarial y la formalidad de los negocios. La justicia debe estar a cargo de personas intachables y de alto nivel profesional, con ingresos suficientes para una vida digna que les permita concentrar su trabajo en la alta finalidad de gestionar tan señalado servicio público.

Después de que los funcionarios de la rama judicial presentaran sus reclamaciones de aumento salarial, el Gobierno ha logrado recabar recursos del Presupuesto Nacional para mejorar su remuneración. Según la información disponible, un juez municipal contaría a futuro con ingresos del orden de los $8 millones, salario digno para quien inicia su carrera en este sector, y así sucesivamente hasta llegar a las altas dignidades de esa rama, donde magistrados de las Cortes alcanzan remuneraciones asimilables a ejecutivos del sector privado.

Así las cosas, carece de justificación la inactividad total de un sector tan esencial que presta un servicio público. Qué decir del impacto en la eficiencia productiva. Los índices a través de los cuales Colombia mide su competitividad así lo muestran. 

En el informe del Foro Económico Mundial –donde ocupamos la posición 69 entre 144 países– en el factor ‘Calidad de las Instituciones’, que incluye temas relacionados con justicia, estamos en el lugar 109. En el informe del International Institute for Management Development - IMD, estamos en el puesto 52 de 59 economías, registrando un retroceso de 13 posiciones en las variables relacionadas con justicia. Y en el Doing Business, del Banco Mundial y la IFC, respecto al cumplimiento de contratos, el puesto es el 154 entre 189 naciones. 

El Gobierno ha identificado acciones para cerrar estas brechas, como aplicar los tiempos e instrumentos contemplados en la Ley de Descongestión, mejorar la distribución de la carga de los jueces e implementar el expediente electrónico usando la tecnología disponible para otros sectores. Los ojos del país deben estar puestos en cumplir la ejecución de estos postulados.

En conclusión, la eficiente administración de justicia y su suspensión indefinida, no solo tocan con la criminalidad, sino con la propia calidad de vida y el empleo. Si el país no es competitivo en materia de justicia, tendrá graves repercusiones en el clima de inversión, la contratación pública, la facilidad para hacer negocios y la posibilidad de que sean propicios los emprendimientos, que es de donde provienen las nuevas fuentes de ingreso y la eficiencia de las regiones. 

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