Julián Domínguez Rivera

Perspectivas para el 2012

Julián Domínguez Rivera
POR:
Julián Domínguez Rivera
diciembre 07 de 2011
2011-12-07 01:44 a.m.
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El cierre de cada año es por regla general época de balances y de planear el futuro.

Hacerlo al finalizar el 2011 no es cosa fácil para un país dinámico y cambiante como Colombia, que ha venido estabilizando su economía, al punto que las tres principales calificadoras de riesgo le han otorgado grado de inversión, pero que puede verse afectada por la turbulencia en la economía mundial, principalmente en Europa y Estados Unidos.

Con todo, nuestro país no ha sido ajeno al buen desempeño de América Latina, gracias al positivo comportamiento de los precios de los productos básicos, como alimentos, minerales o energéticos.

Según el Departamento Nacional de Planeación, Colombia cerrará el 2011 con un crecimiento del 5 por ciento y espera uno igual en el 2012.

Las metas propuestas por el DNP resultan optimistas frente a otros análisis, que en particular señalan un crecimiento en el 2012 del 4,5 por ciento (FMI) y otros aun más escépticos de 3,5 a 3,3 por ciento.

Lo anterior, debido a la pérdida de dinamismo de la economía global, que hacia el segundo semestre de l2011 y el primer semestre del 2012 se verá afectada por el fuerte ajuste fiscal en Estados Unidos y en Europa, por lo que es probable que en Colombia disminuyan las remesas, bajen los precios de las materias primas exportables y se reduzcan las inversiones.

Por los lados del desempleo, habrá que realizar acciones contundentes para que se sostenga en los niveles de un dígito que ha puesto como meta el Gobierno.

Ahora, es de señalar que el Gobierno logró concretar importantes tratados de libre comercio, cuyo reto es la preparación de las regiones en términos de productividad y competitividad.

Existen verdaderas oportunidades con los TLC, ya que se abre la posibilidad de contar con nuevos proveedores de materias primas más baratas y un nuevo mercado al cual apuntar con las exportaciones, pues bajan las barreras tributarias y de acceso a nuevos mercados.

Frente a estas perspectivas económicas, en un escenario de revaluación y de desaceleración del crecimiento, es fundamental mejorar la productividad y sincerar la economía, razón por lo cual trabajar por la competitividad, la formalidad, el emprendimiento fundamentado en la innovación y la mejora sustancial en la información pública para brindar mayor transparencia para la lucha anticorrupción, es la ruta a seguir.

De otro lado, frente al panorama descrito, las regalías son lo que los expertos denominan la ‘oportunidad keynesiana’ para compensar la desaceleración que se avizora y enfrentar los TLC en mejores condiciones de competitividad, dado que generarán en los próximos años una inversión nunca antes vista en el país en temas de infraestructura e innovación, siempre y cuando la ejecución de los proyectos cuente con la dinámica que debe tener.

Para ello es fundamental que en el proyecto de ley de regalías las Comisiones Regionales de Competitividad, en donde participan los sectores público, académico y privado de cada uno de los departamentos, queden como el principal órgano técnico asesor consultivo en tema de la priorización de proyectos y recursos que se aprueben.

Y así garantizar que esta no sea otra oportunidad perdida para el país.

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