Julián Domínguez Rivera

Prioridad a la innovación

Julián Domínguez Rivera
POR:
Julián Domínguez Rivera
febrero 04 de 2014
2014-02-04 12:39 a.m.
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Decir que este semestre los colombianos tomarán decisiones cruciales para su futuro puede sonar a frase de cajón, pero es imperativo recalcarlo.

Se requiere que quienes lleguen al Legislativo y al Ejecutivo lideren iniciativas audaces que logren romper con la inercia en la forma de hacer las cosas, con miras a generar las condiciones que nos permitan alcanzar niveles de crecimiento sobresalientes.

Sin duda, la mejor forma de lograrlo es tomar en serio la fórmula de las naciones que han dado el famoso ‘salto’ hacia el desarrollo, en donde han tenido un papel protagónico la educación, la infraestructura y la innovación.

Me quiero centrar en este último punto, la innovación, porque es un asunto del que mucho se habla, pero se desconoce o aborda inadecuadamente, por lo cual Colombia sigue rezagada.

Con muy buen criterio, el Gobierno lo ha puesto en la agenda prioritaria como una de las ‘locomotoras’, destinando de las regalías en los dos últimos años recursos por $1,7 billones, de los cuales se han ejecutado $581 mil millones.

Siguiendo este camino, es fundamental que en el Plan de Desarrollo para el próximo cuatrienio quede claramente establecido que la innovación proviene de la investigación aplicada, pero también de la pertinencia del trabajo del Sistema de Innovación con el Sistema Nacional de Competitividad.

Aquí no se concibe ningún divorcio, dado que la investigación debe estar enfocada en las vocaciones productivas que tengan alto nivel de diferenciación, lo cual les permite competir en mercados abiertos y jalonar las nuevas vocaciones productivas identificadas en los planes regionales de competitividad, que permitan hacer saltos cualitativos en el sector productivo colombiano.

Se requiere, igualmente, una articulación horizontal que les dé vigor a los instrumentos regionales, lo cual pasa por los Órganos Colegiados de Decisión y Administración (Ocad), que son los responsables de definir los proyectos de inversión que se financiarán con recursos de regalías; los Codecyt, que son los Consejos Departamentales de Ciencia, Tecnología e Innovación, y las Comisiones Regionales de Competitividad, encargadas de fortalecer la concertación entre los actores públicos y privados, y las organizaciones cívicas y sociales de las regiones, con el propósito de definir las prioridades en materia de productividad y competitividad.

Con esta articulación se busca ejecutar proyectos detonantes de alta pertinencia para las regiones con los recursos de las regalías.

Es necesario equilibrar las voces de la academia a través de los teóricos del desarrollo con la verdad tozuda del empresario, que es quien finalmente se enfrenta al mercado y a quien hay que dotar de herramientas para que sus emprendimientos perduren.

Es errado y costoso ver los temas de innovación, ciencia y tecnología como asuntos distantes, propios de científicos de bata blanca, que inmersos en sus laboratorios producen estudios y análisis que no tienen impacto en la vida cotidiana.

Nada más alejado de la realidad: la innovación está presente en temas de salud, educación, transporte y medio ambiente, es decir, es el camino más corto para tener buena calidad de vida y sobresalir en un mundo altamente competido.

Tenemos un gran reto: destinar más recursos a temas de innovación y trabajar más articuladamente para establecer prioridades que permitan que el país aplique, en mayor medida, su conocimiento a actividades productivas que abran nuevas oportunidades para los empresarios en el mercado internacional y generen más empleos.

Julián Domínguez R.

Presidente de Confecámaras

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