Julián Domínguez Rivera

Visión regional para producir

Julián Domínguez Rivera
Opinión
POR:
Julián Domínguez Rivera
diciembre 03 de 2014
2014-12-03 03:44 a.m.
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En días pasados el Consejo Privado de Competitividad, en el marco del lanzamiento de su informe 2014-2015-, abrió una interesante discusión sobre cuál debe ser una Política de Desarrollo Productivo. Se trata de un tema crítico dada la urgencia que tiene el país de fortalecer sectores capaces de competir tanto en el exterior como en el mercado interno, con productos que nos llegan por la apertura de nuestro mercado, a través calidad, precio y diferenciación. Con todo, para la concreción de una política en este campo es necesario insistir en algunas consideraciones fundamentales. A veces pareciera que en estos asuntos el país emprende esfuerzos bien intencionados, más académicos que prácticos, debido a que su ejecución no consigue tomar un rumbo eficiente.

Una gran preocupación es la dificultad para ponerse de acuerdo sobre las grandes apuestas focalizadas en las que el país es eficiente. Al punto que aparecen en el mapa productos que distan mucho de poder competir, y que perduran al amparo de medidas que cubren sus ineficiencias.

Una segunda consideración es que una Política de Desarrollo Productivo debe ejecutarse sobre la institucionalidad existente para evitar duplicidades, razón por la cual es necesaria su articulación con la Agenda de Competitividad 2014 - 2018, lanzada por el Presidente Santos en uno de los primeros actos de su segundo mandato.

De otro lado, para generar verdaderos impactos es preciso buscar la sofisticación de aquellos sectores productivos estratégicos para el país, dado que hoy día solo un 7% de los productos que se exportan tienen una alta transformación, mientras que el resto son básicos o con bajo valor agregado; que se continúe y profundice el esfuerzo que vienen liderando las regiones en focalizar las apuestas productivas y desarrollar estrategias alrededor de los clúster, como lo vienen promoviendo el Ministerio de Comercio e Innpulsa; y que se profundice en programas como el de Alianzas para la Innovación, liderado por Colciencias y la Red de Cámaras de Comercio, en donde 370 empresas ya cuentan con planes de innovación.

Pero quizá dos de las características más importantes es que se convierta en política de Estado, que le permita perdurar por encima del sobrepaso político, y que resuelvan los problemas de ejecución y seguimiento que padecen este tipo de acciones.

Una de las mejores formas de competir es profundizar en la estrategia clúster, en donde las empresas se transforman para cooperar y competir de una manera más estructurada y fuerte. Esto implica también contar con reglas de juego estables para todos los sectores, políticas de estímulo para sectores priorizados por su mayor contribución al PIB y generación de empleo e incorporar la dimensión regional para que queden plasmadas las particularidades, necesidades y potencialidades de cada región del país.

Entre las fortalezas que tiene Colombia para implementar una política de desarrollo productivo está que cuenta con una institucionalidad público-privada definida y articulada en el tema de competitividad, comparada con los países de la región. Ahora, sin duda, competitividad y desarrollo deben dejar de considerarse como asuntos muy técnicos o de sectores exclusivos o excluyentes, para convertirse en parte del lenguaje cotidiano del cual deben hablar diferentes sectores de la sociedad, como sinónimo para mejorar la calidad de vida. En la medida en que los ciudadanos se apropien del tema de la competitividad exigirán un mayor liderazgo político, no solo al más alto nivel sino en todos los necesarios para su impulso.

Julián Domínguez Rivera
Presidente de Confecámaras
 

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