Julio César Alonso

Cali: responsabilidad fiscal, la prioridad

Julio César Alonso
Opinión
POR:
Julio César Alonso
octubre 08 de 2015
2015-10-08 12:22 a.m.
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En estos días, los debates de los candidatos a la Alcandía son abundantes. En la mayoría de los casos, se escucha a los aspirantes proponer obras, subsidios, programas sociales, y hasta rebaja de impuestos. Pero, poco se discute de dónde saldrán los recursos. No se habla de la responsabilidad para tener finanzas públicas sanas y de las limitaciones que se tienen. Los caleños no debemos olvidar que la administración de Cali experimentó, al final de los años 90 y principios de este siglo, un fuerte apretón. A diferencia de Bogotá, Medellín, Barranquilla y Bucaramanga, en la última década la ciudad tuvo que restringir sus gastos y su inversión en infraestructura, lo que se reflejó en la calidad de vida de sus habitantes.

No hay duda de que las últimas dos administración de Cali sanearon las finanzas. En el 2008, la administración Ospina recibió un saldo de deuda de $567 mil millones, para finales del 2007, este correspondía, aproximadamente, 87 veces los ingresos corrientes del municipio. De hecho, el límite establecido por el Ministerio de Hacienda para considerar a un municipio sostenible es una razón de 80 entre el déficit y los ingresos corrientes. Así, la deuda no era sostenible. Esta situación implicó que la urbe no pudiera endeudarse más y que el servicio y pago del capital de la deuda se convirtiera en prioridad. No es gratuito que el gasto social, la inversión en malla vial e infraestructura, sufrieran un atraso.

La administración Guerrero recibió un indicador de deuda sobre ingresos corrientes de 49 en el 2011. Y en vez de reiniciar con el endeudamiento, se continuó con el pago de la deuda, se destinaron aproximadamente $66 mil millones anuales para este fin. En el 2014, la razón entre deuda y los ingresos corrientes llegó a 22. Muy por debajo del 80, que es el límite establecido por el Gobierno Nacional para perder el examen. Es decir, ahora la urbe es sostenible y se puede endeudar para realizar inversión productiva; hoy, cuenta con unas finanzas más sanas. Y los ingresos tributarios están creciendo. Esto ha permitido que para el 2015, el presupuesto sea de $2,5 billones.

Esta situación fiscal es un reto para el nuevo alcalde que se posesione en enero del 2016. La siguiente administración recogerá los frutos del apretón de las dos anteriores, y de todos los caleños. Esta tendrá un espacio mayor para inversión, pero también para derrochar, si lo desea. Por un lado, el servicio de deuda y el pago de capital será menor, y por otro tendrá acceso a crédito. Algo impensable en la ciudad, en lo corrido de este siglo.

El gran desafío es aumentar la inversión empleando recursos propios y deuda, a la vez que se mantiene un manejo responsable del endeudamiento. Esta no es una tarea fácil. Las necesidades en infraestructura vial, educación, vivienda y programas sociales son grandes. Hay muchos frentes por cubrir y los recursos son escasos. Pero la siguiente administración contará con una oportunidad que no tuvieron las últimas cuatro administraciones, lo que implica responsabilidad en el gasto y en asignar las prioridades, así como en no derrochar los recursos, malgastar el ‘ahorro’ y esfuerzo de los anteriores gobiernos, y, en especial, el de los ciudadanos. La responsabilidad, en últimas, está en manos de los electores caleños.

Julio C. Alonso

Director del Centro de Investigaciones en Economía y Finanzas, U. Icesi

jcalonso@icesi.edu.co

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