columnista

Trudeau, nuevo mejor amigo

. El papel de Estados Unidos en la construcción de una agenda mutua es beneficioso para todos. Bajo Obama, han colaborado.

Ken Frankel
Opinión
POR:
Ken Frankel
noviembre 28 de 2016
2016-11-28 08:41 p.m.

Con cauta, pero optimista curiosidad, América Latina le dio la bienvenida, un año atrás, a la elección del primer ministro canadiense Justin Trudeau. Ahora, tendrá la oportunidad de acercarse a un líder que ha admirado en la distancia, y lo hará, con mayor interés todavía, luego de la elección de Donald Trump.

En su primer viaje por Suramérica como primer ministro, Trudeau se reunió con los presidentes de Argentina y Perú, quienes comparten con el canadiense varias prioridades: comercio ‘progresista, protección ambiental, inclusión social y financiera, renovación democrática, migración, derechos humanos e integración multiétnica. Los líderes regionales han observado la creciente inversión canadiense, sobre todo en infraestructura y en minería responsable. Latinoamérica es el tercer destino de inversión extranjera de Canadá. Entre los mayores receptores se destaca Perú: allí Trudeau se reunió el jefe de Estado, Pedro Pablo Kuczysnki.

En el gobierno de Trudeau, Canadá ha hecho causa común con sus amigos regionales en políticas para combatir el cambio climático. México ha enfatizado su aprecio por la paulatina restauración promovida por Trudeau de una agenda bilateral fuerte, y su apoyo decidido al Nafta. El papel de Estados Unidos en la construcción de una agenda mutua es beneficioso para todos. Bajo Obama, han colaborado.

Pero, ahora, el nuevo presidente es Trump. Las referencias hechas por el futuro mandatario sobre la región, durante su campaña, consistieron en comentarios denigrantes para los mexicanos, diatribas sobre Nafta y una posición contrapuesta acerca del deshielo de las relaciones con Cuba. Hay un sinnúmero de razones para sospechar que, en el mejor de los casos, Trump no comparte las prioridades de la región.
Esa idea tiene precedentes. En el gobierno republicano más reciente, Georges W. Bush, las preocupaciones latinoamericanas fueron relegadas, pues Estados Unidos se enfocó en asuntos de seguridad y en combatir el terrorismo.

Y, en el peor de los casos, las prioridades regionales chocan con las de Trump: ha desdeñado el multilateralismo. La retórica populista y autocrática, acompañada de un llamado al rearme militar, son, precisamente, las ideas que América Latina ha dado pasos ingentes para erradicar.

La preocupación latinoamericana va mucho más allá del simple temor a que las prioridades de sus líderes queden por fuera de la agenda de Estados Unidos. La ansiedad nace del temor de que Trump no solo recalibre la política interamericana, sino que la revierta, al menos retóricamente, a los días oscuros del unilateralismo en el hemisferio.

Y aquí reaparece Trudeau. Su camino al liderazgo hemisférico podría verse acortado, dada la transición del mandato de Obama y los retos domésticos que preocupan a los líderes potenciales de la región. La evolución del papel de Trudeau dependerá de su visión sobre el hemisferio y de lo que pase cuando Trump inicie su mandato, como sea que se desarrolle, hay una gran oportunidad para que Canadá vuelva al rol prominente en la mediación de conflictos, en la construcción de consensos y la búsqueda de la paz.

Ken Frankel
Director del Consejo Canadiense para las Américas.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado