Publicidad
Las TIC y la flexibilización de la innovación
febrero 15 de 2012 - 10:27 pm
Particularmente, el sector servicios está atravesando una tormenta (de creación destructiva de Schumpeter) con el e-commerce y el desarrollo de aplicaciones en materia de publicidad y marketing, pago electrónico, servicios y actividades bancarias.
Una visita al clúster tecnológico de MIT, en Cambridge, Massachusetts, resulta impactante por ilustrar. Primero, la flexibilización que las TIC están introduciendo en la dinámica de la innovación, y segundo, cómo esta dinámica depende determinantemente del proceso de aglomeración de capacidades y de las sinergias y efectos de red que ella posibilita.
Aunque esto es así, no sólo en el terreno de las TIC, sino en biotecnología, me concentraré en la primera por ser el prototipo de esa flexibilización frente a la dinámica tradicional, caracterizada por inversiones enormes acumuladas sobre periodos prolongados de riesgosa incertidumbre, como es el caso en materiales que requieren capital paciente como el japonés para su maduración.
Las TIC están acelerando el ritmo de la innovación, bajando las barreras a la entrada y el umbral científico-tecnológico tanto por el networking, el acceso al conocimiento y el flujo de información que permiten la invención (hardware/software) y la innovación (web/Internet, aplicaciones en tecnología móvil, social media, la nube).
Pequeñas empresas, más intensivas en talento que en capital y más concentradas en el sector servicios que en el industrial, están revolucionando la interface con una audiencia global on line, gracias a la difusión de los smartphone, y así la actividad económica general.
Particularmente, el sector servicios está atravesando una tormenta (de creación destructiva de Schumpeter) con el e-commerce y el desarrollo de aplicaciones en materia de publicidad y marketing, pago electrónico, servicios y actividades bancarias.
Una idea del alcance de esta tormenta en todos los terrenos de la actividad humana es dada por la investigación que se desarrolla en el Media Lab de MIT, que ha pasado de estar a la cabeza de la revolución digital a sacar computing out of the box embeding the digital realm in the real world, con el apoyo de empresas como BT, Samsung y Toshiba, y en proyectos específicos: BBVA, Google, Motorola, en digital life; Hyundai, Intel y Nokia, en things that think; y Cisco y Nokia-Ericsson, en communications futures.
Observando la efervescencia empresarial (en spin-offs y start-ups, de los cuales profesores y estudiantes son los agentes protagónicos) y lo prolífico de la actividad innovadora del clúster de MIT, resulta claro que las economías de red, aglomeración y coordinación, y la interface en difusión-absorción, que dan cuenta de semejante dinámica requieren de una red que si bien no replique al menos tienda a conglomerar elementos como Media Lab; License Office (transferencia y patentes); Entrepreneurship Center en la Escuela de Negocios Sloan; Incubadora (Cambridge Innovation Center); centros de investigación de Microsoft, IBM y Google; panal de empresas de Venture capital (monitoreando desarrollos). Y desde luego, Harvard.
Este clúster (como otros casos de ecología organizacional, Silicon Valley-Stanford y Silicon Fen-Cambridge) dan una solución market friendly a problemas intrincados como la relación universidad-empresa y la financiación del riesgo tecnológico, la cual encuentra un paralelo, igualmente excepcional y admirable, en un contexto más intensivo en compensación institucional de falla de mercado, en la red institucional alemana (Fraunhofer-Gesellschaft y redes de apoyo regionales como las de Baden-Wurtemberg).
Todos estos casos ilustran leyes económicas inviolables de aglomeración de capacidades/talento que muestran como ilusorio el concluir del presente argumento sobre la flexibilización de la innovación, que esta se puede lograr sin la acumulación de esas capacidades/talento, es decir, sin una inversión en educación científico tecnológica masiva, sostenida y ambiciosa como la acometida por India y Brasil (y ahora China, después de sus avances en primaria y secundaria); y sin una arquitectura institucional y organizacional en la red de apoyo a la difusión-absorción y en los agentes financieros necesarios (sea banca de desarrollo o capital de riesgo).
Lo que muestra el clúster de MIT es que todas estas cosas deben ir juntas para que la dinámica más flexible de la innovación se haga realidad. Flexibilización no quiere decir atajos en este sentido. Ella no ha alterado el hecho de que para alcanzar el umbral en el cual se pueden generar, atraer y sinergizar capacidades y talentos se debe dar un proceso sujeto a las mismas leyes de la innovación tradicional en sectores industriales más intensivos en capital.
Estos requerimientos recaen, en las actividades intensivas en talento creativo, no en la firma individual, sino en la red en la cual ella está integrada (networked). Similarmente, los problemas de diseño institucional como el del manejo y la financiación del riesgo no quedan resueltos mágicamente, como se aprendió dolorosamente del colapso del e-boom al principio de la década pasada.
El clúster de MIT ilustra como las TIC abren interesantes avenidas de innovación más intensivas en talento que en capital. Sin embargo, a pesar de que ellas pueden bajar barreras y umbrales (facilitar el llamado leapfrogging a la frontera tecnológica en países lejos de ella como nosotros) por sí mismas, sin la inversión en la aglomeración de capacidades/talento y en la red institucional/organizacional de apoyo tecnológico y financiero no pueden hacer el click.
Ricardo Chica / Director Centro de Estudios Asiaticos,UTB-UAM.
Todos los comentarios en Portafolio.co son hechos por personas registradas y plenamente identificadas.



