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Las verdades del régimen
Mayo 23 de 2012 - 8:51 pm
La construcción privada en Venezuela cayó en un 10,6%, con lo cual completa nueve trimestres de contracción.
Con bombos y platillos el chavismo anuncia la recuperación de la economía venezolana. Se basa en la cifra de crecimiento del primer trimestre de este año, del 5,6%.
Y lo presenta con la misma desfachatez con la que se hace el desentendido cuando más de cien terroristas cruzan la frontera, a través de sus fuerzas armadas allí presentes, para masacrar a nuestros militares, prometiendo reforzar la zona y evitar su presencia, como si no llevaran años allí resguardados.
Volviendo a los temas económicos, hay que contrastar el crecimiento publicitado con realidades no tan promisorias, partiendo del enorme gasto público que favorece de forma inmediata a sectores como el comercio, la construcción oficial, el sector petrolero y las telecomunicaciones, donde se genera, principalmente, dicho resultado.
Es sabido lo que significa el crecimiento vía gasto y no mediante la inversión productiva y fuentes de empleo estable.
Así, desde el 2002 han desaparecido 170.000 empresas, dato equivalente al 27% de las fuentes generadoras de trabajo.
La construcción privada cayó en un 10,6%, con lo cual completa nueve trimestres de contracción.
La producción de varillas de hierro, sector fuerte en otra época, disminuyó un 2,8% y hoy buena parte del abastecimiento se hace mediante importaciones.
Otros insumos como cemento y agregados, también en déficit, se entregan a dedo a los programas del gobierno. La producción de alimentos cayó un 7,4% en el trimestre.
Más de un 70% de estos se importa, y sectores emblemáticos como el arroz o maíz, al igual que el resto del espectro agrícola, han sido víctimas de la política de expropiaciones, nacionalización de empresas de soporte, como Agroisleña, la fijación y congelación arbitraria de precios, y la Ley de Costos y Precios Justos.
Donde se observa el mayor descalabro es en Guayana, depositaria de las otras joyas de la corona diferentes al petróleo: hierro, acero y aluminio.
Aquí la depredación ha sido inmisericorde.
La manufactura pública se redujo en un 9,6% en el trimestre y la producción total en un 25%. En Sidor la contracción fue de 40,2%. En Venalum, de 17%, anotando que solo el 38% de sus celdas están activas. Bauxilum Alúmina cayó un 14% y opera con el 53% de su capacidad. Y Alcasa, con un descenso del 8,1% y operando al 38% de la capacidad.
Naturalmente, el régimen se convierte en el gran importador, lo cual fortalece su brazo político.
Así, las importaciones aumentaron en un 48,5% y las directas del gobierno en un 64%, lo cual significa el 35% del total importado cuando en 2009 su participación era del 16%. La dependencia petrolera es total y de cada 100 dólares recibidos 96 provienen del sector.
En consecuencia, las reservas del Banco Central han disminuido en lo que va del año en un 17% y hace unos días cayeron a su nivel más bajo en cinco años, US$ 25,5 mil millones.
Pero ahí no para la cosa. Por increíble que parezca, las reservas líquidas se anota que quedaron en US$ 1.600 millones, lo que cubre diez días de importaciones.
Claro que también se afirma que en el exterior, en el sinnúmero de fondos sin control, habrían US$40.000 millones del tesoro nacional.
Por otro lado, el endeudamiento externo del país aumentó en un 22,5% y la cuenta de capital arrojó un déficit de US$8,6 mil millones.
Queda por medir el efecto de la Ley Orgánica del Trabajo, recién expedida, en la que, por ejemplo, borran de un plumazo las sociedades anónimas y de responsabilidad limitada, al hacer a los accionistas y socios responsables solidarios de los pasivos laborales.
Alberto Schlesinger Vélez
Decano Economía de la Universidad Sergio Arboleda
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