León Teicher
columnista

Colombia: necesitamos un centro

El ciudadano empresario debe tomar su lugar en la sociedad civil y hacer valer, con contundencia, la mayoritaria preferencia por el centro político.

León Teicher
POR:
León Teicher
julio 06 de 2017
2017-07-06 09:34 p.m.
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Necesitamos un centro. No para meter goles. Para que no nos los metan. El Proyecto de Opinión Pública de América Latina (Lapop) de la Universidad de Vanderbilt (http://www.vanderbilt.edu/lapop-espanol/acerca-americasbarometer.php), cuyos socios en Colombia son la Universidad de los Andes y Jaime Arteaga y Asociados, “lleva a cabo encuestas sobre valores y comportamientos democráticos en las Américas”, y lo viene haciendo desde el 2004, muestra (datos de 2016) que la mayoría de colombianos se autoubica en el centro del espectro político (versus derecha o izquierda), independientemente del nivel de educación o edad: el 68 por ciento de quienes tienen educación universitaria, el 55 por ciento, con educación secundaria, y el 44 por ciento de los que cuentan solo con primaria, o ninguna.

Curiosamente, la inclinación hacia la derecha es mayor entre aquellos con poca educación, 37 por ciento, versus 20 por ciento a la izquierda en este segmento.

Como era de esperarse, hay más simpatía por la izquierda entre los jóvenes (27 por ciento versus adultos mayores, con el 17 por ciento), pero el 58 por ciento de los jóvenes se consideran de centro (como el 58 por ciento de adultos y el 42 por ciento de adultos mayores).

Sin embargo, la principal víctima de estos años de polarización entre blanco o negro es el centro político. Los que no comulgamos con la extrema derecha ni con la extrema izquierda, nos quedamos sin espacio. Se dice frecuentemente: si criticas algo del proceso de paz con las Farc eres un derechista irremediable, enemigo de la paz. Si apoyas, aunque sea parcialmente el proceso porque crees que es mejor tener Farc-política que Farc-guerra, eres un mamerto sin esperanza. Pero esos gritos destemplados en redes sociales y otros medios, azuzados por ambiciones políticas diversas, ignoran que la gran mayoría de los colombianos no suscribimos a ninguno de los dos extremos. Y que no comemos cuento cuando nos pintan a quienes nos gustan, parcial o completamente, como extremistas de un lado o del otro.

El que la gran mayoría estemos entre centro-izquierda y centro-derecha indica, claramente, que tenemos reales posibilidades de lograr consensos sobre lo fundamental, así mantengamos desacuerdos varios. El centro político defiende la democracia liberal basada en la propiedad privada y la libre empresa, con equidad, justicia social y balance ambiental.

Necesitamos en este crucial partido, por nuestro futuro y nuestra democracia, jugadores que sepan posicionarse en el centro, que jueguen bien en esa posición, balanceando las necesidades del resto del equipo; que, liderando con firmeza, ayuden a tapar goles y a organizar iniciativas productivas, y que jueguen para el público en general y no solamente para su gloria personal.

La mayoría de colombianos devenga su sustento de la empresa privada, desde la tienda de barrio y el mercado del pueblo hasta la gran compañía (¡somos el 86 por ciento, según el Dane!)

Los salarios de empleados públicos se pagan con impuestos cobrados a empresas de todo tamaño y a sus empleados, contratistas, proveedores y clientes. El ciudadano empresario debe tomar su lugar en la sociedad civil y hacer valer, con contundencia, la mayoritaria preferencia por el centro político.

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